Un Adiós Naval que Trasciende el Protocolo: Honor en la Adversidad
La Secretaría de Marina-Armada de México (Semar) transformó el dolor en un solemne acto de memoria, rindiendo homenaje póstumo a los cuatro marinos que perdieron la vida en Galveston, Texas. Más que un mero trámite protocolario, esta ceremonia fue un poderoso recordatorio de que el servicio a la nación es un compromiso que puede exigir el sacrificio supremo.
Foto: El Universal.
Ceremonia de Honores: Tejiendo Legado en Medio del Duelo
Presidido por el Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, titular de la institución, el acto congregó a funcionarios navales y, lo más importante, a los familiares de los caídos. El pase de lista resonó no como un mero registro, sino como una afirmación: sus nombres permanecen en el deber cumplido. La ceremonia de honores fúnebres fue un lenguaje no verbal de respeto, donde el silencio, la guardia de honor y los acordes de la Banda de Guerra hablaron de solidaridad y honor.
El Legado Inscrito: Más Allá de la Bitácora
La Semar enfatizó que este acto representa despedir con profundo dolor a compañeros de armas, siguiendo el estricto protocolo naval, pero con la misión superior de honrar su memoria en el actuar diario. La institución lamentó esta irreparable pérdida, subrayando que el ejemplo de estos marinos, fallecidos en actos del servicio, deja una huella imborrable. Su legado de valor e integridad queda inscrito no solo en la bitácora institucional, sino en la conciencia de una nación que reconoce a quienes sirven con entrega inquebrantable.















