El Senado de la República ha recibido oficialmente la minuta con el dictamen para la nueva Ley General de Aguas, un texto que reforma, adiciona y deroga múltiples disposiciones de la anterior Ley de Aguas Nacionales. Este movimiento legislativo marca un punto de inflexión en la gestión del recurso hídrico en México.
La Gaceta Parlamentaria vespertina publicó el documento minutos después de que la Cámara de Diputados lo aprobara, culminando un maratón de debate de 24 horas en el recinto de San Lázaro. La velocidad del trámite refleja la prioridad asignada a esta normativa.
¿Qué transforma la nueva Ley General de Aguas?
Laura Itzel Castillo, presidenta de la Mesa Directiva del Senado, confirmó la recepción y ordenó de inmediato la dispensa de trámites para iniciar la discusión. El procedimiento se acelera: se prevé reanudar la sesión para, sin dictamen previo en comisiones, dispensar la primera lectura y comenzar el debate. La iniciativa cuenta con el respaldo de Morena y sus aliados políticos.
Críticas y urgencia en la cámara alta
El proyecto no está exento de polémica. Productores agrícolas y ganaderos han manifestado su rechazo, argumentando que la normativa afectará la soberanía alimentaria y podría restringir sus derechos históricos sobre el uso del agua. El Senado se enfrenta ahora al desafío de equilibrar una gestión hídrica sostenible y moderna con las demandas de un sector productivo clave.















