Un avión militar Hércules de Estados Unidos aterrizó en Toluca. La imagen generó inmediatamente preguntas y especulaciones en redes sociales y medios. ¿Qué hacía una aeronave castrense extranjera en un aeropuerto civil mexicano?
La presidenta Claudia Sheinbaum salió a dar explicaciones. Dijo que fue una decisión del Consejo Nacional de Seguridad. El objetivo: transportar a personal mexicano que viajaría a EE.UU. para capacitarse.
“Fue una decisión que se tomó de que aterrizara en Toluca. Tenía el objetivo de llevar a personas que iban a capacitarse”, explicó Sheinbaum.
Pero aquí viene el giro. La mandataria anunció un cambio de política. A partir de ahora, para ese tipo de capacitaciones, el traslado se hará en aviones mexicanos.
“Hemos tomado la decisión de que cuando sea capacitación, lo mejor es que vaya un avión mexicano… y no que venga un avión de los Estados Unidos a recogerlos”, afirmó.
Sheinbaum insistió en que no hubo violación legal. Aclaró que no se requería autorización del Senado porque no venían tropas extranjeras, solo la tripulación del avión.
“El Senado aprueba cuando vienen tropas o capacitadores a México a entrenar. En este caso no venían tropas”, puntualizó.
La pregunta que queda flotando es por qué cambiar el protocolo ahora, si según la presidenta, estos intercambios son parte normal de la cooperación bilateral. El anuncio parece buscar cerrar una polémica, pero también marca una nueva línea en la logística de una relación militar compleja.
















