Sheinbaum despliega una visión disruptiva para la diplomacia mexicana
Este miércoles, la Presidenta Claudia Sheinbaum no solo recibió a cónsules y embajadores en Palacio Nacional; convocó a los arquitectos de la nueva narrativa global de México. En el marco de la 37 Reunión de Titulares de Embajadas y Consulados (REC) 2026, el encuentro trascendió el protocolo para convertirse en un laboratorio de ideas.
¿Y si nuestras embajadas dejaran de ser solo oficinas de representación para convertirse en hubs de innovación cultural y emprendimiento binacional? Sheinbaum desafió el statu quo diplomático al proponer una misión dual: no solo explicar la transformación interna del país, sus logros en 2025 y sus metas para 2030, sino también tejer una red de cooperación estratégica que active intercambios más profundos y simbióticos.
De la representación a la co-creación: un nuevo mandato
La mandataria no busca simples oídos, sino cómplices intelectuales. Su convocatoria es escuchar las perspectivas desde cada legación e invitarlos a una colaboración sinérgica que potencie los vínculos culturales y económicos. Imagine una embajada que, más que organizar eventos, incubara startups conjuntas o catalizara movimientos artísticos transfronterizos. Este es el pensamiento lateral que Sheinbaum introduce: la diplomacia como una plataforma de creación de valor compartido.
Vigilancia geopolítica y alianzas audaces
Frente a escenarios complejos como el de Venezuela, la instrucción es clara: una diplomacia proactiva y atenta. La presencia de figuras clave como el embajador en Estados Unidos y el canciller Juan Ramón de la Fuente subraya la importancia de este realineamiento. No se trata de reaccionar a los acontecimientos, sino de anticipar tendencias y construir alianzas audaces que posicionen a México no como un actor pasivo, sino como un nodo esencial en la red geopolítica del siglo XXI. Esta reunión no fue un informe; fue el lanzamiento de una nueva fase en la proyección internacional de la nación.


















