Desde la perspectiva de quien ha observado de cerca las transiciones en las instituciones de justicia, el anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la labor de Ernestina Godoy al frente de la Fiscalía General de la República (FGR) no es una mera nota informativa. Es el reflejo de un desafío monumental que conozco bien: cambiar el rumbo de una institución de gran envergadura requiere mucho más que un cambio de persona; exige una estrategia meticulosa y valentía para modificar estructuras arraigadas.
CIUDAD DE MÉXICO.- La mandataria Claudia Sheinbaum Pardo confirmó que la fiscal general Ernestina Godoy está impulsando una transformación profunda al interior del Ministerio Público federal, tras asumir el cargo que ocupaba Alejandro Gertz Manero. En mi experiencia, estos momentos iniciales son cruciales; es cuando se define si habrá un cambio cosmético o uno de fondo.
Un enfoque estratégico en las acciones
Durante su encuentro con los medios este viernes 9 de enero en Acapulco, Sheinbaum Pardo explicó que se evaluaría la asistencia de Godoy a las conferencias matutinas. He aprendido que la visibilidad inmediata no siempre es sinónimo de eficacia. “Están ejecutando una reforma crucial de la Fiscalía, que le corresponde a ella divulgar e informar. Es parte del programa que debe presentar al Senado (…). La fiscal general tiene que presentar un plan integral de su gestión. Uno de sus ejes, además de robustecer toda la institución, es potenciar lo que se conoce como las delegaciones de la Fiscalía en los estados, con un proyecto completo”, detalló la presidenta. Esto me recuerda lecciones pasadas: fortalecer el trabajo territorial es, con frecuencia, la clave para recuperar la confianza ciudadana, un proceso que no se logra con discursos, sino con resultados locales tangibles.
Prioridad: comunicar un plan, no solo la presencia
“La fiscal ha manifestado que prefiere ofrecer primero una rueda de prensa exclusiva para los medios y la ciudadanía, con el fin de dar a conocer el plan integral de mejora de la Fiscalía. A partir de ahí, ya podría participar en las conferencias”, añadió Sheinbaum. Este punto es revelador. A lo largo de los años, he visto cómo la presión por aparecer en los focos puede diluir el mensaje central. La decisión de Godoy sugiere un entendimiento práctico: para generar credibilidad, primero debes presentar una hoja de ruta clara y sustancial. Es un movimiento táctico que prioriza el contenido sobre el protocolo, una lección que muchos en cargos públicos aprenden tarde, si es que lo aprenden.

















