Un sismo de magnitud 6.5, con epicentro localizado en el municipio de San Marcos, Guerrero, ha tenido consecuencias trágicas durante las primeras horas del año. El movimiento telúrico, registrado este 2 de enero de 2026, provocó el colapso de una vivienda en la comunidad de Las Minas, hecho que resultó en la muerte de una mujer de aproximadamente 50 años. La víctima se encontraba dentro de su domicilio cuando la estructura cedió, según la información proporcionada por las autoridades estatales.
La gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado Pineda, confirmó personalmente el deceso y ofreció el apoyo del gobierno estatal a la familia afectada. Salgado realizó un recorrido por las zonas con daños en compañía del alcalde de San Marcos, Misael Lorenzo Castillo, para evaluar de primera mano el impacto del fenómeno natural. Durante la inspección, la mandataria reiteró el compromiso de su administración para brindar acompañamiento y asistencia en la atención de los daños materiales reportados en varios puntos del municipio, epicentro del temblor.
Este evento sísmico pone nuevamente de relieve la vulnerabilidad de ciertas construcciones en zonas de alta actividad telúrica. Guerrero se encuentra en una de las regiones sísmicamente más activas del país, debido a la interacción de las placas tectónicas de Cocos y Norteamérica. Un sismo de esta magnitud, aunque considerado de intensidad media-alta, libera una energía considerable capaz de causar graves daños, especialmente en estructuras antiguas, con deficiencias en su construcción o emplazadas en suelos inestables. El colapso de viviendas particulares, como el ocurrido en Las Minas, es una de las principales causas de víctimas mortales durante estos eventos.
La respuesta inmediata de las autoridades civiles y de Protección Civil es crucial en las primeras horas posteriores a un desastre de esta naturaleza. Los protocolos de evaluación de daños, búsqueda y rescate, así como la asistencia a la población desplazada o afectada, se activan para mitigar el impacto humano. La coordinación entre los tres niveles de gobierno —federal, estatal y municipal— se pone a prueba en estos momentos, donde la eficiencia logística y la claridad en la comunicación pueden salvar vidas y acelerar la recuperación.
Este fallecimiento en Guerrero se suma a otra víctima reportada en la Ciudad de México, un hombre que perdió la vida durante los procedimientos de evacuación. Estos incidentes paralelos destacan cómo los efectos de un sismo se extienden más allá de la zona epicentral, afectando a centros urbanos distantes a través del pánico, las acciones precipitadas o los daños en infraestructuras. La doble tragedia subraya la importancia de mantener la calma y seguir los protocolos de seguridad establecidos, que priorizan la evacuación ordenada hacia zonas de menor riesgo dentro de los inmuebles o hacia puntos de reunión exteriores seguros.
El análisis técnico posterior se centrará en determinar las características precisas del sismo, su profundidad y el patrón de sacudida, datos esenciales para los sismólogos. Además, se deberá realizar una evaluación de daños estructurales exhaustiva en la zona epicentral para clasificar el nivel de destrucción y planificar no solo la ayuda inmediata, sino también los programas de reconstrucción y reforzamiento de viviendas. Eventos como este sirven como un recordatorio severo de la necesidad de invertir en construcción resiliente, en sistemas de alerta temprana eficaces y en una cultura de la prevención sólida y permanente entre la ciudadanía.











