Una pastilla roja oculta en un peluche intoxicó a una bebé en Mazatlán
CULIACÁN, Sin. – La narrativa oficial comienza con un parte médico: una niña de un año ingresó por urgencias en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de Mazatlán con síntomas de envenenamiento. Sin embargo, detrás de este frío informe clínico se esconde una pregunta perturbadora que la Fiscalía General del Estado intenta desentrañar: ¿cómo terminó una pastilla de color rojo, un objeto extraño y potencialmente letal, oculta en el interior de un muñeco de peluche destinado al juego de una bebé?
La crónica de un incidente evitable
El relato, reconstruido a partir de los primeros informes recabados por la Unidad Especializada en Prevención de la Violencia contra la Familia y Género, sitúa la escena en la madrugada del 6 de enero. Los padres, alertados por el malestar evidente de la pequeña —cuya identidad se protege—, descubrieron el origen del problema. No fue un descuido doméstico común, sino la ingestión de uno de los comprimidos que, de manera inexplicable, estaban camuflados dentro del relleno del animal de felpa. Un regalo familiar se había convertido, en cuestión de segundos, en una amenaza directa.
El misterio de la sustancia desconocida
Las autoridades han sido cautelosas. En un informe preliminar han descartado, por ahora, que se trate de fentanilo, el opioide sintético que ha sembrado una crisis de salud pública. Pero este descarte solo abre un abanico de posibilidades más amplio y preocupante. ¿Qué era entonces esa píldora carmesí? La respuesta definitiva está pendiente de los análisis de laboratorio, cuyos resultados no solo determinarán la sustancia, sino que podrían redefinir el curso de la indagatoria, transformando un caso de intoxicación accidental en algo de mayor alcance.
Las preguntas que persisten tras la alerta
Mientras la menor se recupera bajo observación médica, la investigación avanza por dos vías paralelas. La primera, forense, espera el veredicto químico del laboratorio. La segunda, y quizás más compleja, es la de origen: ¿quién manipuló el juguete? ¿Fue un acto intencionado o una negligencia criminal? ¿Es este un incidente aislado o la punta de un iceberg que revela un método peligroso para ocultar estupefacientes? La Fiscalía se enfrenta a un rompecabezas donde cada pieza —el familiar que regaló el peluche, el origen del juguete, la procedencia de la pastilla— debe ser escrutada con lupa.
Este caso trasciende la anécdota local. Expone una vulnerabilidad atroz: la violación de los espacios más sagrados de la infancia. La conclusión, por ahora, es que una bebé está a salvo. Pero la investigación periodística persiste en buscar la verdad completa: quién, cómo y por qué un símbolo universal de inocencia se transformó en un vehículo de peligro.



















