El Estado decreta la racionalización oficial del moco invernal
Una reacción fisiológica se convierte en el pretexto perfecto para una nueva y absurda campaña de control estatal.
Una reacción fisiológica se convierte en el pretexto perfecto para una nueva y absurda campaña de control estatal.
Una alegoría mordaz sobre la maquinaria estatal y el absurdo de celebrar como hazaña lo que debería ser rutina.
Mientras la naturaleza despliega su furia gélida, el aparato estatal responde con su coreografía más predecible y grandilocuente.
Una plaga microscópica desata un operativo estatal digno de una invasión extraterrestre, revelando el verdadero parásito.
La tierra no cesa de temblar, mientras las cifras oficiales bailan un minueto burocrático que opaca el verdadero temblor: el de la desidia.