La soberanía ajena es el mejor espejo para no ver la propia
La mandataria mexicana esgrime el principio de no intervención mientras el mundo observa un curioso espectáculo de realpolitik disfrazada de moralidad.
La mandataria mexicana esgrime el principio de no intervención mientras el mundo observa un curioso espectáculo de realpolitik disfrazada de moralidad.
Un ejercicio de retórica en la plaza pública donde los principios chocan con la opulencia cotidiana del poder establecido.
Una mirada cáustica a las contradicciones entre la fe personal y la vida pública en la élite política moderna.
Un senador despliega un espectáculo magistral de victimización mientras exhibe su patrimonio, en un acto de equilibrismo retórico.
**Diputados de la 4T exhiben lujo extremo mientras predican austeridad: sus joyas valen millones, pero no aparecen en sus declaraciones.**
**La pareja política que viste de pueblo en el discurso, pero deslumbra con marcas de lujo en redes.**