La coreografía del absurdo en alta diplomacia
Una coreografía diplomática perfecta para limar asperezas tras los cañonazos en alta mar. El protocolo vence a la sustancia.
Una coreografía diplomática perfecta para limar asperezas tras los cañonazos en alta mar. El protocolo vence a la sustancia.
Un llamado a la cooperación que suena más a mantra de autoayuda para líderes en medio del caos geopolítico.
Una victoria deportiva se convierte en una alegoría sobre la maquinaria del poder y la sumisión colectiva.
La nueva cruzada estatal equipara un vaporizador con un crimen mayor, mientras negocia con la gran industria farmacéutica.
Una alegoría incendiaria sobre el circo moderno donde el peligro es solo un espectáculo más para las masas.
Tras un trágico percance, el emblema naval supera exhaustivas pruebas en un despliegue de eficacia marítima.
La maquinaria estatal despliega su inagotable arsenal de protocolos para investigar lo evidente.
Una victoria deportiva se convierte en el espejo deformante de nuestras prioridades nacionales y la maquinaria del espectáculo.