Las autoridades sanitarias de Tamaulipas han confirmado un segundo caso de infestación por el gusano barrenador del Nuevo Mundo en el estado, lo que ha activado protocolos de contención en la zona sur. Este nuevo foco se localiza en la comunidad de Llano Grande, municipio de Altamira, una área próxima al cauce del Río Tamesí, que marca el límite con el estado de Veracruz. La detección se produjo en un equino que presentaba una lesión, según informó Cuauhtémoc Amaya García, subsecretario Pecuario y Forestal de la entidad.
El funcionario explicó que, tras la identificación y oficialización del caso, se pudo determinar que las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax se encontraban inactivas. Este estado se atribuye, en parte, a las medidas preventivas implementadas previamente. Los propietarios del animal habían tratado la herida con un producto cicatrizante distribuido por las autoridades durante visitas de información y vigilancia, una acción que contribuyó a controlar la infestación en su fase inicial.
“Tenemos el reporte de que en el ejido Llano Grande, del municipio de Altamira, el cual está colindante prácticamente en la orilla del río Tamesí, entre Tamaulipas y Veracruz; se trata de un equino lesionado”, refirió el funcionario.
No obstante, y como parte del protocolo técnico establecido para esta plaga de alto impacto, se procedió de inmediato a establecer un cerco sanitario estratificado alrededor del punto focal. La medida consiste en un perímetro de vigilancia y control de 20 kilómetros de radio desde el lugar del hallazgo, ampliado a 40 kilómetros en una zona periférica de mayor monitoreo. El objetivo es claro: impedir la dispersión de la mosca adulta, vector de la enfermedad, y detectar cualquier otro posible caso en animales susceptibles.
“Se estableció un cerco sanitario de 20 kilómetros en la zona focal y 40 kilómetros en la zona perifocal, para evitar que se puedan extender la presencia de la mosca”, refirió el subsecretario Pecuario y Forestal. En la mencionada comunidad se tiene colindancia con Vueltas de las Yeguas y Mata del Abra, además de otras.
Este evento representa el segundo caso confirmado en Tamaulipas en un breve lapso. El primero fue detectado a finales del año 2025 en el ejido Emiliano Zapata, perteneciente al municipio de Llera, en la región centro del estado. En aquella ocasión, la infestación se presentó en un becerro con una herida abierta. La respuesta incluyó un barrido epidemiológico casa por casa en la comunidad para descartar otros casos de miasis, que es el término médico para la infestación de tejidos vivos por larvas de mosca. Aquel foco fue declarado controlado tras no encontrarse evidencia de propagación.
La aparición de un nuevo caso, aunque geográficamente distante, subraya la naturaleza persistente del riesgo y la necesidad de mantener una vigilancia activa y constante. El gusano barrenador es un parásito devastador que ataca a mamíferos de sangre caliente, incluidos el ganado, mascotas e incluso humanos, alimentándose de su tejido vivo. Su erradicación en amplias zonas del continente americano ha sido un logro sanitario histórico, por lo que su reaparición desencadena respuestas contundentes para evitar que se establezca de nuevo.
Actualmente, las brigadas técnicas se encuentran realizando un rastreo intensivo en las comunidades aledañas a Llano Grande, buscando activamente signos de nuevas infestaciones. Hasta el momento, no se han localizado otras sospechas, lo que sugiere que el caso detectado podría estar aislado. Sin embargo, el trabajo continúa enfocado en la prevención, la educación a los productores y el mantenimiento de los cercos sanitarios. La comunicación con las comunidades y la rápida notificación por parte de los dueños del animal, como ocurrió en este caso, son elementos críticos para el éxito de la contención. La situación exige un equilibrio entre una respuesta técnica rigurosa y la colaboración informada de la población rural, primera línea de defensa contra la propagación de esta peligrosa plaga.

















