Imaginen por un momento la escena: aquí abajo, en este pálido punto azul, nos preparamos con solemnidad casi religiosa para observar un destello fugaz en el cielo. Allá arriba, un viajero interestelar llamado C/2024 E1 (Wierzchos) pasa de largo sin siquiera molestarse en saludar.
Descubierto el 3 de marzo de 2024 por el astrónomo polaco Kacper Wierzchos
La ciencia lo llama ‘cometa hiperbólico’, que en lenguaje terrenal significa: ‘viene, mira de reojo al Sol, y se larga para no volver jamás’. Un turista cósmico que ni siquiera compra recuerdos.
Mientras tanto, nosotros, los habitantes del tercer planeta desde el Sol, armamos todo un ritual de observación. Sacamos binoculares potentes, buscamos cielos oscuros lejos de la contaminación lumínica que nosotros mismos creamos, y nos ponemos serios.
La ventana es estrecha: de enero a marzo de 2026. En enero solo lo verán bien en el hemisferio sur, y eso si el horizonte suroeste coopera. Para los del norte, la cita es alrededor del 17 de febrero.
Pero atención: no esperen verlo a simple vista. Este visitante es tímido. Necesitarán equipos especiales y cielos prístinos – esos mismos cielos que estamos empeñados en iluminar con anuncios y farolas.
Lo más irónico viene ahora: mientras este cometa hace su única visita en toda la eternidad, otro cometa más modesto, el 24P/Schaumasse, también estará rondando. Pero ese sí requiere telescopio seguro.
Organismos como la NASA coinciden en que estos eventos representan una oportunidad educativa
Ahí está la paradoja perfecta: nos emocionamos por ver pedazos de hielo sucio que pasan a millones de kilómetros, mientras aquí abajo… bueno, mejor volvamos a mirar al cielo.
Quizás lo más sabio sea lo que sugiere la ciencia: entender que estos viajeros vienen posiblemente desde la nube de Oort, ese cementerio helado en los confines del sistema solar. Vienen a recordarnos nuestra pequeñez cósmica… y luego siguen su camino hacia la nada interestelar.
Nosotros nos quedamos aquí, con nuestros binoculares y nuestras expectativas, esperando que el cielo esté despejado.















