Una medida largamente esperada en el sector
Tras años de debate y propuestas, la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) dio en diciembre de 2025 un paso decisivo. Desde mi experiencia en el ecosistema digital, he visto cómo la falta de identificación clara en las comunicaciones móviles ha sido un campo fértil para la impunidad. Estos nuevos lineamientos para la identificación de las líneas telefónicas móviles no son un capricho burocrático; son la respuesta a una demanda de seguridad ciudadana que lleva años gestándose. La obligación de vincular cada número a una persona física o moral marca el fin de una era de anonimato que, si bien tenía sus defensores, fue ampliamente explotada con fines ilícitos.
El calendario es inaplazable: comienza el 9 de enero
En este negocio, cuando una regulación tiene una fecha concreta, es mejor actuar de inmediato. El registro arranca el próximo 9 de enero y, permítanme ser claro con base en lo visto en otras implementaciones regulatorias: las líneas no asociadas quedarán inoperantes, limitadas únicamente a llamadas de emergencia. No es una amenaza, es la consecuencia lógica del proceso. La CRT ha delegado la custodia de los datos a los operadores telefónicos, quienes deben actuar como fiduciarios de tu información bajo el estricto paraguas de la Ley Federal de Protección de Datos Personales. Confiar en ellos es necesario, pero también es prudente documentar cada paso del trámite.
La logística: cada operador tiene su método
Aquí es donde la teoría choca con la práctica. La norma es única, pero la ejecución será diversa. Telcel, por ejemplo, ofrece la opción presencial en sus Centros de Atención a Clientes y la modalidad remota a través de sus códigos de marcado (*111, *264). AT&T optará por un enlace verificado vía SMS. He aprendido que en estos procesos masivos, los portales web y las líneas de atención se saturan. Mi consejo práctico: no esperes al último día. Revisa el portal oficial de tu proveedor, descarga los formatos con anticipación y ten a la mano tu documentación.
La documentación: no improvises
Para personas físicas, la fórmula es sencilla pero inflexible: Credencial para votar (INE) o pasaporte vigente, más tu Clave Única de Registro de Población (CURP). Para personas morales, se añade el Registro Federal de Contribuyentes (RFC). Un error común que he observado es presentar documentos escaneados de baja calidad o con cortes en los bordes. Asegúrate de que sean legibles y completos. Este proceso no admite informalidades; es la llave que mantendrá activo tu principal herramienta de comunicación y trabajo.
Reflexión final: más que un trámite, un cambio de paradigma
Más allá de la molestia del papeleo, esta medida representa un punto de inflexión. Busca erradicar el anonimato que ha facilitado estafas, extorsiones y robos. La lección aprendida en otros países es clara: la identificación reduce significativamente estos delitos, pero también impone una gran responsabilidad en la protección de nuestra propia data personal. Te insto a realizar el registro con prontitud, pero también a ser más vigilante que nunca con tus datos. La seguridad colectiva comienza con la responsabilidad individual.

















