Las verdaderas razones por las que los negocios se cierran
Después de años asesorando startups y habiendo visto proyectos brillantes naufragar, puedo corroborar lo que el estudio de la Asociación de Emprendedores de México (ASEM) y EY confirma: la falta de liquidez es el asesino silencioso. No es solo un número, el 26.5%; es la angustia de fin de mes cuando las cuentas no cierran. He tenido que sentarme con emprendedores a priorizar a qué proveedor pagar, una decisión desgarradora. Le siguen, y esto duele más, los problemas entre socios (23.4%). Una sociedad es como un matrimonio empresarial; he sido testigo de cómo la falta de acuerdos claros al inicio puede destruir años de trabajo. La dificultad para acceder a financiamiento (21.5%) y la mala administración (20%) completan un cuadro que, en la práctica, suele ser una tormenta perfecta donde todos estos factores se alimentan entre sí.
El arte de vender: la lección que todos aprendemos tarde
El dato de que el 54% de las empresas necesita mejorar su estrategia de ventas es una verdad que he vivido en carne propia. Muchos emprendedores, incluido yo en mis inicios, creemos que con un buen producto o servicio es suficiente. Error. La prospección de nuevos clientes (51.5%) es el oxígeno del negocio. Recuerdo pasar semanas perfeccionando un servicio, para luego darme cuenta de que no tenía un plan claro para encontrar a quien vendérselo. La fidelización (31.3%) y la búsqueda de nuevos nichos (27.8%) no son lujos, son estrategias de supervivencia que se aprenden tras perder a un cliente clave.
Los multiplicadores de éxito que he aplicado y comprobado
Con el tiempo, aprendes a identificar lo que realmente impulsa un negocio. La formalidad no es solo un trámite burocrático. He visto empresas dar el salto más significativo al regularizarse. Facturar 3.6 veces más no es una casualidad; es el resultado de acceder a créditos decentes y a oportunidades que antes tenían una puerta cerrada.
La digitalización es otra. Que algunas empresas aún no usen herramientas digitales (34%) me recuerda a cuando insistía en llevar mi contabilidad en libretas. Adoptar un simple software de gestión no es un gasto, es la inversión que más retorno me ha dado, permitiéndome operar con una eficiencia que antes era imposible. El hecho de que las empresas digitalizadas facturen 4.8 veces más es un testimonio de este poder.
Y sobre el trabajo con grandes empresas… les cuento una anécdota. Una pequeña empresa con la que trabajé logró ser proveedora de un corporativo. No solo aumentó sus ventas, sino que la disciplina y los estándares de calidad que tuvo que adoptar la transformaron por completo, profesionalizando su operación de manera irreversible. Esa es la verdadera ventaja de integrarse a cadenas de valor.
Reflexiones finales de un camino recorrido
El dato de que solo el 21% de los emprendedores recibe apoyo y que el 73% desconoce los programas gubernamentales es un llamado de atención que resuena con mi experiencia. La falta de vinculación es un lastre enorme. He aprendido que, en este ecosistema, el conocimiento no se busca solo, hay que salir a buscarlo, networkear, preguntar. La soledad del emprendedor es su peor enemigo. Este estudio, con sus 2,748 fundadores encuestados, no es solo un documento; es un mapa de ruta trazado con las experiencias, aciertos y, sobre todo, los errores de quienes ya hemos caminado este sendero. La lección más valiosa es esta: emprender no se trata de no caer, sino de aprender a levantarse más rápido y con más inteligencia.


















