Shanik Berman se hospeda en la habitación de la tragedia de Liam Payne

Imaginen, si les parece, un nuevo género periodístico: el turismo necrológico. La premisa es simple. Uno viaja a una ciudad, no para cubrir noticias, sino para ocupar el espacio físico donde ocurrieron. Cuanto más trágico y mediático el suceso, mejor. El reportaje se escribe con la llave de la habitación.

Este lunes, la periodista Shanik Berman pareció estrenar el formato. Se colocó entre las tendencias por publicar un video desde la habitación 310 del Hotel CasaSur en Palermo. El mismo lugar desde donde, en octubre de 2024, cayó y falleció Liam Payne, exintegrante de One Direction.

La grabación, difundida en TikTok, encendió las redes. ¿Coincidencia macabra o estrategia calculada?

“Fue una coincidencia”, explicó Berman en el video. Viajaba por trabajo con su hija y pidió una habitación con buena vista, sin conocer el antecedente.

Mostró el balcón, la zona de la piscina y un memorial improvisado con flores y fotos que fans del artista dejaron afuera del hotel.

La reacción fue un torbellino de indignación y defensas acaloradas. Para muchos, fue un acto de pésimo gusto.

“Insensible”, “innecesario” y “¿cuál es la necesidad?” fueron algunos de los miles de comentarios críticos que inundaron la publicación, que superó las 745 mil reacciones.

Acusaron a Berman de explotar el morbo y viralizar una tragedia aún sensible para los seguidores del cantante. Otros cuestionaron la ética de etiquetar al fallecido en el contenido.

Sin embargo, surgieron voces que defendieron el gesto. Argumentaron que documentar un sitio relevante para los fans no implica falta de respeto per se, siempre que no se glorifique el hecho. Resaltaron que el memorial exterior es una expresión legítima de duelo colectivo.

El episodio dejó al descubierto las líneas borrosas en la era del contenido digital. ¿Dónde termina el registro informativo y comienza la espectacularización del dolor ajeno?

Liam Payne murió a los 31 años tras caer del balcón de esa misma suite. Reportes forenses indicaron la presencia de alcohol, cocaína y un antidepresivo en su organismo aquel octubre de 2024. Su muerte conmocionó al mundo.

Ahora, meses después, una periodista posa en la puerta. Y el algoritmo premia la polémica con visibilidad. Un círculo perfecto, aunque nada virtuoso.

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