La noche del sábado 31 de enero en la Ciudad de México se perfila como un rompecabezas logístico. Por un lado, Kanye West tiene programado su segundo recital en la Plaza de Toros México a las 20:00 horas. Por el otro, a solo unos metros, el estadio Azteca albergará un partido del Club América a las 21:00.
Esta superposición activa una política municipal que ya ha mostrado sus dientes. En noviembre de 2024, las autoridades clausuraron instalaciones por eventos simultáneos: un partido y un concierto temático de ‘Coco’. El argumento oficial fue contundente.
“Es por el bienestar de los vecinos”, dijo en esa ocasión Luis Mendoza, alcalde de Benito Juárez, argumentando cuestiones de protección civil y seguridad.
Ahora, frente a la prensa, Mendoza ha vuelto a la carga con el mismo discurso, pero matizado. Negó cancelaciones directas, pero dejó claro que el horario final no está escrito en piedra. Su declaración abre más preguntas que respuestas sobre quién realmente mueve los hilos.
“Todavía no hay nada seguro porque no depende de mí”, admitió Mendoza. “Depende de temas de hasta horarios de televisión, de la Federación (de fútbol), del concierto”.
Aquí es donde la investigación periodística encuentra su meollo. ¿Se trata realmente del “bienestar vecinal” o hay presiones económicas y mediáticas detrás? La estrategia, según el alcalde, es clara: “Orden y seguridad”. Sin embargo, ese orden parece negociable con actores poderosos como una cadena de TV o una liga deportiva.
La revelación significativa es esta: la política existe, pero su aplicación es selectiva. El precedente del 2024 demostró que se puede actuar con firmeza. La duda ahora es si esa firmeza se aplicará igual ante una estrella global del rap y un gigante del fútbol mexicano. El verdadero evento podría ser ver qué interés pesa más en la balanza municipal.
















