La Copa de Campeones de la Concacaf arranca este martes, y tres pesos pesados del fútbol mexicano entran al ruedo con una misma sombra sobre sus espaldas: años de sequía. No es solo un torneo más; es una cuenta pendiente que se ha vuelto una obsesión.
Los Pumas, subcampeones en 2022, llevan once años sin levantar un trofeo. Su camino comienza lejos de casa, frente al San Diego FC. La pregunta ronda el aire: ¿la experiencia de aquella final perdida será suficiente esta vez?
Pero el caso más emblemático quizás sea el del América. Las Águilas acumulan una década sin poder conquistar este certamen continental. Para un club de su magnitud y presupuesto, es una cifra que duele. Hay una narrativa oficial sobre reconstrucciones y proyectos, pero los hechos son tozudos: la Concachampions se les ha negado sistemáticamente.
“Volver al Mundial de Clubes es una obligación”, se repite en Coapa. Esa frase revela la presión real. No se juega solo por un título regional; se juega por un boleto a la vitrina global.
Y luego están los Tigres. El equipo regiomontano, famoso por sus grandes inversiones y su ambición desmedida, solo tiene un título en este torneo (2020). Con Guido Pizarro al mando, debutan contra el Forge FC de Canadá. La inversión no se ha traducido en el dominio continental que muchos esperaban.
Mañana se sumarán Rayados y Cruz Azul, también como visitantes. El patrón es claro: la Liga MX llega con favoritismo en el papel, pero con un historial reciente que invita al escepticismo.
Los horarios de esta noche son contundentes: Forge vs Tigres (18:00 h), Olimpia vs América (20:00 h), San Diego vs Pumas (22:00 h). Todos por Fox ONE y Fox +.
Al final, más allá de los nombres y las estrellas, este inicio de Copa plantea una investigación incómoda: ¿por qué un fútbol con tanto poderío económico y talento individual tropieza una y otra vez en el escenario que debería dominar? La respuesta no está en un solo partido, sino en algo más profundo que estos 90 minutos podrían empezar a revelar.


















