Djokovic desbloquea su camino hacia la historia contra Alcaraz

La noche del viernes en Melbourne fue testigo de algo que muchos dudaban que pudiera ocurrir. Novak Djokovic, a sus 38 años, derrotó al joven prodigio Jannik Sinner en cinco sets agónicos. Pero esta victoria es solo la mitad de la batalla.

“Siempre hay algo, para mí. También para Carlos por su edad y todo lo que ha logrado”, señaló Djokovic a los periodistas, reunidos en una pequeña sala en lo profundo del estadio, en una breve entrevista al filo de las 3 de la madrugada del sábado. “La historia está en juego para ambos.”

Para alcanzar ese inédito 25º título de Grand Slam, el serbio tendrá que vencer al otro hombre que bloquea su camino: Carlos Alcaraz, el número uno del mundo de 22 años. El español busca convertirse en el hombre más joven en completar el Career Grand Slam.

Ambos llegaron a esta final tras semifinales maratonianas. Alcaraz superó a Alexander Zverev en cinco horas y 27 minutos, el partido más largo de la historia del torneo. Djokovic necesitó cuatro horas para doblegar a Sinner, rompiendo una racha de cinco derrotas consecutivas ante el italiano.

Lo curioso es cómo llegó aquí. Djokovic admitió haber tenido suerte: estuvo a punto de ser descalificado por golpear a un recogepelotas, avanzó por walkover en cuartos, y casi cae ante Musetti antes de que el italiano se retirara lesionado.

“Se siente surrealista. Honestamente, se siente como ganar ya esta noche”, manifestó Djokovic sobre su triunfo. “Para mí, esta es una victoria que casi equivale a ganar un Grand Slam”.

Pero aquí está la revelación: Djokovic no había ganado un set desde la tercera ronda hasta enfrentarse a Sinner. Contra el bicampeón reinante, desplegó un tenis ofensivo y defensivo magistral, neutralizando 16 de 18 puntos de quiebre.

“Nunca dejé de dudar. Nunca dejé de creer en mí mismo”, dijo el serbio. “Hay mucha gente que dudó de mí… muchos expertos de repente querían retirarme. Quiero agradecerles a todos porque me dieron fuerza.”

Mientras Alcaraz y Sinner se repartían los últimos ocho Grand Slams desde que Djokovic ganó su último título en el US Open, muchos daban por terminada su era. Pero nadie sabe ganar más a menudo en Melbourne Park que él: diez finales jugadas, diez títulos conquistados.

El domingo no será solo otra final. Será un duelo generacional donde se juega algo más que un trofeo: la reivindicación definitiva o el traspaso oficial del cetro. Djokovic lleva meses diciendo que Alcaraz y Sinner juegan a otro nivel. Ahora tiene la oportunidad de demostrar que él todavía puede elevarlo más.

Temas Relacionados:

RELACIONADOS

Ultimas Publicadas

Matamoros

¿QUÉ PASO AYER?

Scroll al inicio