El circo de la Liga MX y sus maravillosas contradicciones

Imaginen, queridos lectores, un universo paralelo donde las leyes de la física y la lógica se suspenden cada fin de semana. Un reino donde jugar con diez hombres es una ventaja táctica, donde las expulsiones son meros trámites burocráticos y donde la palabra ‘consistencia’ ha sido borrada de todos los diccionarios.

Ahí vive nuestro fútbol local.

El milagro del hombre menos

El Atlas decidió que el fútbol con once era demasiado convencional, demasiado predecible. ¿Un expulsado al minuto 37? ¡Excelente! Justo lo que necesitaban para despertar. Como si el entrenador hubiese dado la instrucción: “Chicos, cuando nos echen a uno, ahí empezamos a jugar”.

El VAR intervino para revisar el pisotón de Paulo Ramírez sobre Emilio Lara y el silbante decidió que era roja para el jugador rojinegro.

La tecnología al servicio del espectáculo. Porque qué aburrido sería ver un partido de principio a fin con el mismo número de jugadores. La expulsión no fue un castigo, fue un plot twist necesario.

Y entonces apareció ‘Ponchito’ González, el héroe canterano, para demostrar que en este deporte lo realmente importante es tener un guionista creativo. Gol al 43′, justo cuando el drama necesitaba su punto de giro.

La perfección como rutina (¿aburrida?)

Mientras tanto, en otro rincón del absurdo nacional, las Chivas practican algo tan sospechoso como la consistencia. Tres victorias en tres partidos. ¿Quién se cree eso?

El ‘Rebaño’ de Gabriel Milito se impuso (2-1) al Querétaro en el Estadio Akron para mantener el paso perfecto con tres victorias de tres posibles.

Tres víctimas en el camino. Pachuca, FC Juárez y los Gallos Blancos. Suena a inicio de temporada prometedor, pero cuidado: en este circo, la regularidad es la mayor de las herejías.

¿No será todo demasiado perfecto? ¿No extrañan ya el drama chiva clásico? La agonía innecesaria, el sufrimiento gratuito, la capacidad única para complicarse la vida.

El próximo capítulo

Necaxa enfrentará al América. Atlas chocará con Mazatlán. Las Chivas… seguirán siendo Chivas hasta que decidan dejar de serlo.

Porque en esta liga, lo único predecible es lo impredecible. Lo normal es anormal. Y ganar con uno menos es solo otra jornada laboral en el oficio más surrealista del país.

Bienvenidos al espectáculo donde las reglas se escriben sobre la marcha y lo único que importa es que nadie se aburra. Hasta la próxima función.

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