Mira, esto es algo que se veía venir desde hace años, pero ahora los números lo gritan. Seis clubes ingleses en esta Champions, un récord histórico. Y no solo están ahí de paseo: cinco ya están en octavos y el sexto, el Newcastle, es cabeza de serie para el repechaje.
La cifra que da vueltas es bestial. Se espera que estos seis equipos se embolsen al menos 500 millones de euros en premios de la UEFA. Como dijo Kieran Maguire, experto en finanzas del fútbol:
“Cada uno de ellos podría fácilmente ganar cerca de 100 millones de euros y aquellos que lleguen a las semifinales y la final ganarán más”.
Esto significa que Inglaterra se llevará más de uno de cada cinco euros del fondo total de premios. Es una concentración de riqueza brutal que está cambiando las reglas del juego en Europa.
¿La causa? Tres décadas de contratos televisivos billonarios con la Premier League. Ese dinero llega hasta al último clasificado, permitiéndoles superar en ofertas a históricos de la Champions de otros países. Es un ciclo que se alimenta a sí mismo: más dinero, mejores jugadores, más resultados en Europa, más plazas para Inglaterra la temporada siguiente.
La expansión del formato este año les dio una nueva ventaja. Dos plazas extra fueron para los países con mejor rendimiento colectivo la temporada pasada. Inglaterra, obviamente, se aseguró una. España la otra.
Este sistema, que el propio Maguire califica como “bastante extraño”, prácticamente garantiza un quinto cupo inglés cada año. Mientras, otras ligas luchan. Italia ni siquiera tiene asegurado un equipo en octavos. España ve mermada su porción porque equipos como el Athletic o el Villarreal ni siquiera alcanzaron el repechaje.
El dato más revelador: incluso el Newcastle, el ‘peor’ inglés, terminó por delante de tres equipos españoles, tres italianos y tres alemanes.
Esta hegemonía es justo lo que empujó a Real Madrid, Barcelona y Juventus a intentar lanzar la Superliga hace cinco años. El miedo a quedarse atrás económicamente era real entonces y lo es más ahora.
Como reflexiona Maguire:
“Tenemos una Superliga de manera encubierta… los otros clubes simplemente tienen que aceptar su lugar o tienen que aprender a ser súper inteligentes para intentar superar el déficit”.
La pregunta que queda flotando es clara: ¿hacia dónde camina el fútbol europeo cuando la brecha económica se convierte en un abismo?

















