La ilusión está en el aire en Toluca. Los Diablos Rojos no solo defienden un título, persiguen un pedazo de historia: igualar al América como únicos tricampeones en la era de torneos cortos. Lo sé porque he visto cómo ese peso extra de la historia puede afectar a un vestuario. El argentino Antonio Mohamed lo tiene claro.
“Tenemos toda la ilusión, tenemos el sueño de poder hacerlo (el tricampeonato) y lo vamos a intentar con todo lo que tenemos”, dijo Mohamed. “Veremos al final si nos alcanza, pero de que lo vamos a intentar, lo vamos a intentar”.
Pero este Clausura 2026 no será un torneo normal. El Mundial que arranca en junio lo cambia todo. Las reglas se tuercen para acomodar el gran evento.
Se acabó el repechaje o ‘Play-In’. La liguilla será más directa. Y aquí viene el cambio más grande: los seleccionados nacionales se irán con la Selección a finales de abril. Para compensar, en la fase final, los equipos podrán alinear hasta nueve extranjeros en el campo, con solo dos mexicanos.
Esta regla es un terremoto, especialmente para un equipo. Chivas, por su tradición de jugar solo con mexicanos, no puede reforzarse con foráneos. Si pierden figuras como Raúl Rangel, Luis Romo o Roberto ‘El Piojo’ Alvarado para el Mundial, su camino se vuelve cuesta arriba. Su sueño de un título, el primero desde 2017, se complica enormemente.
Además, Chivas y Monterrey tienen otro problema: si avanzan en la liguilla, deberán jugar de visitante eterno. Sus estadios ya estarán bajo control de la FIFA para el Mundial.
¿Y quién puede parar a Toluca? En mis años cubriendo la liga, aprendí que el campeón vigente siempre tiene una diana en la espalda.
El rival más peligroso parece ser Cruz Azul. La Máquina llegó fuerte a semifinales el torneo pasado y se reforzó con piezas claves como Nicolás Palavecino y Miguel Borja. Tienen hambre de un título que no ganan desde el Clausura 2021.
América buscará revancha tras caer en la final del año pasado. Monterrey y Tigres siempre tienen plantel para pelear. Pero Toluca tiene algo que los demás no: la confianza del bicampeón y el sueño colectivo de un lugar único en los libros de récords. Veremos si les alcanza.

















