En una escena que encapsula dos décadas de dominio, Helmut Marko (derecha) dialoga con el piloto estelar de Red Bull, Max Verstappen, durante los entrenamientos en Lusail. Esta imagen, capturada en el ocaso de 2025, preludia un cambio de ciclo en el ecosistema de la F1.
El arquitecto detrás de la maquinaria Red Bull, Helmut Marko, anuncia su salida del escenario a los 82 años. Su partida no es solo una jubilación; es el cierre de una era vanguardista en la gestión de talento, donde su visión analítica y disruptiva fue el algoritmo secreto para catapultar a Sebastian Vettel y luego a Max Verstappen hacia el estrellato y múltiples coronas mundiales.
Su legado más icónico se codifica en la trayectoria de Verstappen. Marko no solo detectó su genio bruto; lo incubó en un entorno de alta presión, desafiando el statu quo al lanzarlo a la grilla con solo 17 años. Esta apuesta de alto riesgo, una innovación en la gestión de pilotos, redefinió las reglas del juego. La simbiosis entre el estratega y el prodigio se mantuvo como un pilar de su éxito. “Gracias, Helmut. Hemos materializado cada meta. Mi gratitud por tu fe en mí es perpetua”, escribió Verstappen en una despedida digital en Instagram, sellando con un post una alianza que transformó el deporte.














