La máquina de hacer noticias del fútbol norteamericano no descansa. El Inter Miami acaba de ejecutar un movimiento que habla más de su ambición que de su sentimentalismo.
Germán Berterame, esa bomba ofensiva argentina con pasaporte mexicano y candidato firme para el Mundial, ya viste de rosa. Su debut con el equipo de la Florida es oficial. Pero toda llegada tiene un costo, y este fue alto.
Para hacerle espacio en la nómina y, seguramente, en la estructura salarial, el club tomó una decisión drástica. Le dijo adiós a una pieza clave: Óscar Ustari.
“El Inter Miami CF anunció hoy que ha acordado rescindir mutuamente el contrato del portero Óscar Ustari”,
se lee en el escueto comunicado oficial. Frío, como un negocio. Ustari no era cualquier uno; era el portero titular, un referente que llegó en 2024 y disputó 40 partidos, incluso levantando la Supporters’ Shield.
La noticia cayó como un balde de agua fría para la afición. En redes sociales, los seguidores del equipo inundaron los comentarios con mensajes de agradecimiento y apoyo para el exjugador de Pachuca y Atlas. Se valora su compromiso, pero el fútbol moderno rara vez mira al pasado.
Mientras Ustari busca nuevo destino, todas las miradas están puestas en Berterame. La fuerte inversión que hizo el Inter Miami para traerlo del Clausura 2026 mexicano exige resultados inmediatos. No es solo un refuerzo; es una declaración de intenciones.
El equipo apuesta todo a potenciar su ataque con un jugador que también sueña con ir al Mundial… pero con México. La portería perdió un líder, pero la delantera puede haber ganado una estrella. El tiempo dirá si el riesgo valió la pena.














