El sueño está ahí, tangible. Toluca quiere escribir su nombre junto al América en los libros de historia. Ser el segundo equipo en lograr un tricampeonato en la era de los torneos cortos. Pero el camino hacia la gloria en este Clausura 2026 es un laberinto con reglas nuevas.
Antonio Mohamed no lo oculta. La ambición es el motor.
“Tenemos toda la ilusión, tenemos el sueño de poder hacerlo (el tricampeonato) y lo vamos a intentar con todo lo que tenemos”, dijo el técnico. “Veremos al final si nos alcanza”.
Reforzaron con nombres como Sebastián Córdova, buscando ese último impulso. Sin embargo, una investigación más profunda revela que la verdadera historia de este torneo no la escribirá solo el campeón defensor.
Un tablero alterado
La sombra alargada del Mundial de 2026 ha reconfigurado todo. Los directivos eliminaron el Play-In. Un cambio menor comparado con lo que viene.
La selección mexicana de Javier Aguirre reclutará a sus jugadores a finales de abril. Se irán antes de la liguilla. Para compensar esta sangría inédita, la liga autorizó una medida extraordinaria: en la fase final, se podrán alinear hasta nueve extranjeros en el campo, con solo dos mexicanos.
Una regla que nivela la cancha para casi todos. Excepto para uno.
El caso único: Chivas
Aquí es donde la investigación encuentra su punto más crítico. Por su filosofía de solo jugar con mexicanos, Chivas no puede compensar las bajas con refuerzos extranjeros. Es una desventaja estructural escrita en sus estatutos.
Jugadores como Raúl Rangel, Luis Romo o Roberto Alvarado podrían ser llamados por Aguirre. Su ausencia en una eventual liguilla dejaría un hueco imposible de llenar para el equipo de Gabriel Milito. Su búsqueda de un título, el primero desde 2017, se topa con un muro diseñado por el calendario mundialista.
Los otros candidatos
Mientras Chivas lucha contra las reglas, otros rivales acechan a Toluca con plantillas reforzadas. Cruz Azul, con Nicolás Palavecino y Miguel Borja, emerge como una amenaza seria. América buscará venganza de la final perdida. Monterrey y Tigres siempre tienen cartas para jugar.
Pero hay otra vuelta de tuerca: Chivas y Monterrey podrían perder su estadio en liguilla si clasifican, cedidos a la FIFA para el Mundial. Jugar lejos de casa es otro factor imprevisto.
Al final, este Clausura será recordado no solo por quien levante la copa, sino por cómo se jugó bajo unas condiciones excepcionales. Toluca persigue un sueño histórico, pero lo hace en un torneo donde las bajas por selección y una regla de extranjeros han creado dos carreras distintas: una para todos y otra, mucho más empinada, solo para Chivas.
La gran revelación es esta: la búsqueda del tricampeonato se desarrolla en un escenario donde las normas tradicionales han sido suspendidas. El mérito deportivo chocará contra realidades logísticas y decisiones administrativas. ¿Ganará el mejor equipo o el mejor adaptado a este extraño nuevo mundo?















