Los abucheos que sacuden al Real Madrid

Los silbidos en el Santiago Bernabéu no fueron solo por dos derrotas. Fueron un mensaje directo, cargado de una rabia que viene cocinándose a fuego lento. El sábado, antes de que Mbappé rompiera el hielo desde los once metros, la afición blanca descargó su frustración con pañuelos blancos y abucheos dirigidos a figuras clave.

Lo llamativo es el objetivo. Los reproches apuntaron específicamente a Vinicius Junior y Jude Bellingham. Pero hubo algo más grave, algo que suena a terremoto institucional: se escucharon cánticos pidiendo la dimisión de Florentino Pérez. Eso no es algo normal, ni siquiera en las malas rachas.

Todo estalló tras una semana de caos. La destitución fulminante de Xabi Alonso después de perder la Supercopa ante el Barça, seguida de la humillación en Copa del Rey ante un equipo de Segunda División, el Albacete. El ambiente era una olla a presión.

Álvaro Arbeloa, ascendido urgentemente desde el filial para apagar el incendio, salió al campo sabiendo que otro tropiezo sería inaceptable. Su debut en Liga no podía ser otro desastre. Tras el partido, sus palabras fueron un ejercicio de equilibrio entre entender la protesta y defender a sus jugadores.

“Sabíamos de dónde veníamos, de una semana nada fácil, que no era fácil de digerir. Lo importante que eran los tres puntos”, admitió Arbeloa a pie de campo.

Pero fue en la rueda de prensa donde dio la cara por Vinicius con una contundencia inesperada. Recordó sus propios silbidos como jugador y lanzó una defensa firme del brasileño.

“A mí también me han silbado mucho”, afirmó. “Voy a trabajar para tener al mejor Vinicius… es uno de los jugadores más desequilibrantes sino el que más del mundo. Lo que ha hecho este jugador siendo un niño en el Madrid no lo han hecho muchos”.

Esas declaraciones no son casuales. Hablan de una tensión interna específica alrededor del astro brasileño, cuya relación con el destituido Xabi Alonso habría sido, según se rumorea, especialmente tensa. Los silbidos dirigidos a él parecen confirmar que se ha convertido en el símbolo de un malestar más amplio.

El partido en sí fue un trámite nervioso. Levante generó tanto peligro como el Madrid hasta que Mbappé, recién recuperado de su lesión, forzó y transformó un penal decisivo. La victoria alivia la presión en la tabla –están a un punto del Barcelona– pero no borra las preguntas.

¿Por qué la ira se canalizó hacia Vinicius y Bellingham? ¿Qué papel jugó su presunta fricción con Alonso en la crisis? ¿Y hasta qué punto los cánticos contra Florentino Pérez reflejan un descontento real con la dirección del club?

La investigación revela un patrón: esto va más allá del juego. Es una crisis de confianza entre la plantilla estrella, la directiva y una afición históricamente exigente pero raramente tan explícita contra su presidente. Los tres puntos contra el Levante son un parche. El verdadero partido, el de recomponer una institución resquebrajada, acaba de comenzar para Álvaro Arbeloa.

Temas Relacionados:

RELACIONADOS

Ultimas Publicadas

Matamoros

¿QUÉ PASO AYER?

Scroll al inicio