El silbato final en casa sonó como un mazazo. Marruecos, con las ilusiones rotas, caía (0-1) ante Senegal y decía adiós a la Copa Africana de Naciones. La tristeza en las gradas era palpable, pero las preguntas empezaban a volar más alto. ¿Qué pasa ahora con un proyecto que apuntaba directamente al Mundial 2026?
La confianza del equipo, esa que los llevó a ser semifinalistas en Qatar 2022, recibió un fuerte golpe. Justo cuando se les consideraba candidatos serios para brillar en Norteamérica. En medio de esta tormenta, surge un nombre que hace levantar las cejas incluso al escéptico más empedernido.
Según medios en España, la Federación marroquí intentó fichar al exfutbolista del FC Barcelona.
Hablamos de Andrés Iniesta. Sí, esa leyenda. El cerebro que dio a España su primer Mundial. La información sugiere que no solo lo buscan para vestir la camiseta, sino que ya hubo una invitación formal para que conociera al grupo. ¿Un movimiento desesperado o una jugada maestra?
La idea, según el reporte, sería integrarlo al cuerpo técnico del actual entrenador, Walid Regragui. El mismo que ahora carga con la presión de levantar a un equipo herido y prepararlo para un grupo de la muerte: Brasil, Escocia y Haití.
Aquí es donde la historia conecta puntos que parecían sueltos. La derrota no es solo un partido perdido; es un catalizador. Revela una federación dispuesta a mover fichas impensables para sanar una herida anímica profunda. Buscan no solo un técnico adjunto, sino un símbolo, un talismán de victoria.
La posible llegada de Iniesta cambiaría por completo la narrativa. Pasaríamos de hablar del ‘golpe’ a hablar del ‘refuerzo’. De la duda sobre el proyecto a la expectativa por una fusión única: el talento marroquí más joven guiado por la experiencia absoluta.
El mensaje final es claro: Marruecos no se rinde. Una puerta se cerró en África, pero están dispuestos a abrir una ventana al mundo con una firma que resonaría en todo el fútbol.
















