Lo que debió ser la coronación de un campeón se convirtió en un lío de sanciones. La final de la Copa Africana de Naciones entre Senegal y Marruecos dejó un reguero de problemas y más de un millón de dólares en multas.
La chispa se encendió en los descuentos. Con el partido 0-0, el árbitro pitó un penal. Los jugadores senegalenses, furiosos, abandonaron el campo durante 15 minutos en señal de protesta.
El caos no terminó ahí. > Hinchas de Senegal intentaron invadir el campo y se produjeron peleas entre periodistas después, según los reportes. El ambiente se enrareció por completo.
Senegal al final ganó 1-0 en tiempo extra, pero la victoria quedó empañada. La FIFA condenó los hechos de inmediato. El ente rector del fútbol africano fue más allá, calificando lo sucedido de “inaceptable”.
Aquí está el detalle crucial: las sanciones económicas golpearán solo a las federaciones en el ámbito africano. No afectarán su participación en la Copa Mundial que comienza en junio, para la cual ambos equipos ya están clasificados.
Es un recordatorio costoso. El fútbol es pasión, pero los excesos tienen un precio muy alto para todos.
















