Las cifras del IMPI cuentan una historia de dos velocidades. Por un lado, celebramos un hito: en 2025 se otorgaron 972 patentes a inventores mexicanos, la cifra más alta desde 1995. Es un logro que merece reconocerse.
Pero la perspectiva es clave. He visto estos reportes por años y el panorama es complejo. Aunque ese número es un récord, representa solo una fracción del total.
“Para el Instituto, es prioridad el impulso a la innovación, a los inventores y los emprendedores”, destacó la oficina.
La realidad es que, de las 14,828 invenciones concedidas en total, la mayoría sigue correspondiendo a titulares extranjeros. Esa brecha persiste a pesar del crecimiento local.
El interés por proteger ideas sí está creciendo. Las solicitudes de invenciones superaron las 21,000, mostrando un ecosistema más activo. En marcas y nombres comerciales, el movimiento fue aún mayor: casi 241,000 solicitudes, con un fuerte impulso alrededor de un evento global.
Aquí viene la parte que conocen bien quienes trabajamos con propiedad intelectual: los grandes eventos mueven la aguja. Como parte de los preparativos para el Mundial de Fútbol 2026, el IMPI ya emitió 344 registros marcarios para proteger todo lo relacionado con el evento: logotipos, mascotas, lemas.
Es un trabajo preventivo masivo que evita problemas legales futuros. He visto cómo una marca no protegida en un evento así puede generar conflictos por años.
México se posiciona. A nivel internacional, el país alcanzó el puesto 11 mundial por volumen de patentes concedidas según la OMPI. Es un avance significativo que refleja mayor actividad innovadora.
La lección tras analizar estas cifras es clara: estamos avanzando, pero el camino por recorrer sigue siendo largo. Celebrar los récords es importante, pero no podemos perder de vista la meta más grande: cerrar la brecha y convertir más ideas mexicanas en propiedad protegida y competitiva a nivel global.
















