Te voy a contar de una chavala que está poniendo en alto el nombre de México donde más duele: dentro del octágono. Se llama Regina Tarín, es de San Luis Potosí y, con solo 21 años, tiene un futuro que brilla más que los reflectores que está empezando a robar.
Su historial habla por sí solo: siete peleas profesionales, siete victorias. No es cualquier cosa mantenerse invicta en este juego. Cuatro rivales noquedados, dos sometidos y una decisión. Eso no se logra solo con talento; se logra con una determinación feroz.
He visto muchas promesas a lo largo de los años, pero lo de Tarín tiene un peso distinto. Ha peleado en escenarios importantes como el Combate Global y hasta se presentó en el Dana White’s Contender Series, esa vitrina que todos anhelan. Su palmarés amateur, siendo tricampeona nacional y subcampeona mundial juvenil, te dice que esta base no se construyó ayer.
Lo más interesante ahora es el giro inesperado. Recientemente fue la única mexicana invitada a los tryouts de la WWE en Orlando. Y no solo fue invitada; los pasó. Aprobó las evaluaciones físicas y técnicas. Eso abre un abanico enorme de posibilidades.
Su agresivo y letal estilo dentro del octágono le ha permitido acumular cuatro victorias por nocaut , dos por sumisión y una por decisión.
Aquí está el dilema clásico para un atleta con su proyección. Por un lado, tiene la puerta entreabierta al espectáculo mundial de la lucha libre profesional. Por el otro, su camino natural parece apuntar firmemente a la UFC, la cima del MMA. Es una encrucijada de lujo.
Mientras decide su próximo movimiento, ya ocupa puestos destacados en los rankings continentales. El sitio Tapology la coloca como la número 17 en Centro y Sudamérica, y la 21 en Norteamérica. No son números menores para alguien de su edad.
Su viaje reciente a Tailandia para entrenar Muay Thai, e incluso pelear allí, demuestra una sed de aprendizaje que va más allá del récord perfecto. Eso es lo que marca la diferencia a largo plazo.
Regina Tarín es más que una estadística invicta. Es el ejemplo vivo de una nueva generación de deportistas mexicanas que no le temen a ningún escenario, ya sea un cuadrilátero en Estados Unidos o el Performance Center de la WWE. El futuro es suyo para tomarlo.















