Imaginen esto: una final que debería ser la celebración máxima del fútbol africano, convertida en un caos total. Senegal se coronó campeón de la Copa Africana de Naciones, pero el camino hacia ese trofeo fue todo menos convencional.
Pape Gueye fue el héroe con un golazo en tiempo extra, pero su momento de gloria casi se pierde entre invasiones al campo, jugadores abandonando el partido y decisiones arbitrales que encendieron los ánimos.
“Todos vimos lo que sucedió al final del partido, pero tomamos la decisión de volver al campo y darlo todo”, dijo Gueye después del partido.
El momento más surrealista llegó cuando Marruecos -el anfitrión- recibió un penal controvertido en el minuto 90+7. Los senegaleses protestaron tanto que abandonaron el campo durante 14 minutos. Cuando finalmente regresaron, Édouard Mendy atajó el penal de Brahim Díaz como si fuera un entrenamiento.
Pero aquí está lo increíble: justo antes de ese penal, a Senegal le habían anulado un gol legítimo. Las repeticiones mostraban claramente que no había falta. El estadio Príncipe Moulay Abdellah explotó.
“La imagen que dimos del fútbol africano fue bastante vergonzosa”, admitió el técnico marroquí Walid Regragui.
Los aficionados senegaleses intentaron invadir el campo, hubo peleas en la tribuna de prensa -donde supuestos periodistas resultaron ser fanáticos infiltrados- y hasta sillas volaron. La policía formó barreras humanas para contener la situación.
El ambiente venía caldeado desde antes. Senegal había denunciado falta de “juego limpio” por problemas con su hotel, instalaciones y entradas para sus seguidores. Marruecos, por su parte, cargaba con la presión de ser anfitrión y co-organizador del Mundial 2030.
Cuando Gueye finalmente anotó en el minuto 94, pocos quedaban para verlo. El estadio se vació rápidamente. Los jugadores levantaron el trofeo ante tribunas casi vacías.
Esta es la segunda Copa Africana para Senegal -ganaron la edición 2021 en penales contra Egipto-, pero esta vez lo hicieron con un gol en juego abierto. Una victoria dulce tras una noche amarga.
“Sadio (Mané) nos dijo que volviéramos y nos re-movilizáramos”, reveló Gueye. “Édouard luego hizo la parada, nos mantuvimos enfocados, conseguimos el gol y ganamos el partido”.
La conferencia de prensa posterior fue cancelada por gritos y discusiones entre periodistas. El fútbol africano mostró su pasión desbordada -y sus peores demonios- en una sola noche.

















