La derrota ante la Roma en la Liga Europa podía pesar. Pero el Stuttgart no se dejó arrastrar. Este domingo, ante el Borussia Mönchengladbach, fue contundente: un 3-0 que sabe a reivindicación.
Deniz Undav volvió a ser el nombre propio, anotando uno de los goles. Sin embargo, la crónica del partido esconde más capas. ¿Fue solo dominio o hubo un punto de inflexión clave?
Todo apuntaba a un inicio complicado para los locales. En el minuto 11, Jamie Leweling cometió penal al tocar el balón con el brazo. La oportunidad dorada para Gladbach estaba servida.
Pero Alexander Nübel detuvo el tiro de Haris Tabakovic.
Esa parada no fue solo un acto reflejo. Fue el muro que derrumbó la moral visitante y cimentó la confianza local. A partir de ahí, la tarde de Gladbach no hizo más que empeorar.
La narrativa fácil habla de una recuperación esperada. Pero mirando más allá del marcador, surge la pregunta: ¿esta victoria sienta las bases de una verdadera reacción o es solo un espejismo doméstico? El Stuttgart conectó puntos hoy que en Europa se le escaparon. La próxima prueba dirá si esta revelación de carácter es duradera.
















