Cuando ves a un equipo como el Burnley de esta temporada, sabes que está perdido. Sunderland lo entendió perfectamente este lunes y se sirvió de una cómoda victoria por 3-0.
La clave estuvo en el primer tiempo. Habib Diarra, ese fichaje de Estrasburgo que cada vez pinta mejor, fue el verdugo. A los nueve minutos, un disparo suyo se desvió desafortunadamente y acabó en la red. La Premier lo anotó como autogol de Axel Tuanzebe, quien ya tiene una curiosa estadística: tres autogoles con tres equipos distintos.
Pero no todo fue fortuna. Veintitrés minutos después, Diarra se plantó en casi el mismo sitio y lanzó un zurdazo potente. El portero Dubravka lo rozó, pero no pudo pararlo. Fue un gol de calidad.
Chemsdine Talbi puso la guinda al pastel en el minuto 72 tras una bonita jugada individual por la banda izquierda.
Los números hablan por sí solos: Sunderland suma ya 12 partidos sin perder en casa, un récord para un recién ascendido. Eso les coloca octavos, por encima de Fulham y Everton.
En el lado opuesto, la imagen del Burnley es desoladora. No lograron ni un solo disparo entre los tres palos. Llevan 15 jornadas sin ganar en liga desde octubre.
Scott Parker tiene un problema enorme entre manos. Su equipo es penúltimo, solo siete puntos por encima del colista Wolverhampton, pero ya parece condenado.
















