Te cuento lo que pasó anoche en el Bernabéu. Vinicius Junior, el brasileño que ha estado en el ojo del huracán, salió al campo y escuchó pitidos de parte de la grada. De nuevo. Pero esta vez, la historia tuvo un final diferente.
La respuesta fue de manual. No con palabras, sino con balón. Con tres pases de gol y un tanto personal, Vini fue el arquitecto de la goleada 6-1 ante el Mónaco en Champions. Calló bocas donde antes solo había ruido.
“Vini, estamos contigo”, decía una pancarta en las gradas.
Lo interesante es cómo cambió el ambiente. Los primeros abucheos se disiparon conforme avanzaba el partido. Cuando anotó su gol -el primero en Champions esta temporada- a los 63 minutos, prácticamente habían desaparecido. No fue hacia la grada a celebrar. Abrazó a sus compañeros y luego corrió hacia la banda para fundirse con Álvaro Arbeloa, el nuevo técnico.
Este gesto habla más que mil declaraciones. Tras las tensiones con Xabi Alonso -que provocaron su salida la semana pasada-, Vini buscó inmediatamente al hombre que ahora dirige el vestuario.
Kylian Mbappé, autor de dos goles, fue otro que salió en defensa del brasileño públicamente esta semana. Anoche se notó la complicidad: lo abrazó tras cada tanto. El francés rompió además un récord: 18 goles en sus primeras 20 apariciones con el Madrid en Champions, superando los 14 de Cristiano Ronaldo.
El partido tuvo otros detalles significativos. No hubo abucheos al presidente Florentino Pérez, como sí ocurrió contra el Levante. Y se guardó un minuto de silencio por las víctimas del accidente de tren del domingo en el sur de España.
Lo que queda claro es que Vinicius sigue teniendo crédito en Chamartín. Cuando responde así, con fútbol puro y duro, hasta sus críticos más feroces terminan aplaudiendo.


















