La gira sigue, pero la memoria parece jugarle una mala pasada. Bad Bunny retomó su “DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour” en Sudamérica, con paradas clave en Chile y Perú. Sin embargo, algo no cuadraba del todo.
Durante la primera noche en Lima, algo extraño ocurrió al inicio del segmento de “La Casita”. El artista se dirigió a la multitud con un nombre que resonaba de otra geografía: “¡Chile!”. Un lapsus momentáneo que hizo pausar la celebración.
¿Simple cansancio de gira o síntoma de algo más? Las reacciones fueron mixtas. Algunos asistentes mostraron su descontento con silbidos, mientras que la mayoría optó por tomarlo con humor. La energía del show, afortunadamente, se recuperó rápido.
Pero aquí está el dato que cambia la narrativa: en la segunda fecha limeña, Bad Bunny corrigió el error. No hubo otro “Chile”. El mensaje implícito era claro: reconocimiento y ajuste.
Esto plantea preguntas incisivas sobre las exigencias de estas mega-giras. ¿A qué punto llega el desgaste físico y mental? Documentos de itinerarios de giras anteriores muestden patrones similares en otros artistas después de semanas intensas.
Testimonios de asistentes a ambos shows revelan una perspectiva interesante. “El primer día fue un shock, pero al segundo día lo notamos más concentrado, más presente”, comentó un fan que pidió no ser identificado.
La conclusión no es sobre un simple error, sino sobre el mecanismo de corrección. En un mundo donde cada movimiento se viraliza, la capacidad de reconocer y rectificar en tiempo real —frente a miles— habla más que la perfección inalcanzable. La gira continúa, pero ahora con una lección incorporada sobre los límites y las segundas oportunidades.















