Olvídense de los rumores estéticos. Carmen Campuzano, la icónica top model mexicana, acaba de pasar por el quirófano. Pero esta vez, la historia no tiene nada que ver con cirugías cosméticas ni con su turbulento pasado.
“No fue por estética”, aclara la propia Carmen sobre el procedimiento.
El desencadenante fue un accidente doméstico tan común como sorprendente. Hace cuatro meses, unos lentes se le cayeron y se rompieron. Un pequeño fragmento se le incrustó en la nariz durante un trayecto corto a casa.
Ese incidente mínimo abrió un orificio en su piel. Las bacterias encontraron una puerta de entrada y la obligaron a someterse a una intervención quirúrgica para solucionarlo.
Separando el presente del pasado
Carmen fue enfática en desvincular este evento de su historia médica anterior. En el pasado, luchó contra una severa adicción a la cocaína y al alcohol. Esa etapa, combinada con haber contraído leptospirosis (una infección bacteriana por agua contaminada), causó un grave deterioro e inflamación nasal.
Pero esta vez, insiste, fue diferente. Fue un accidente puntual lo que la llevó al médico.
De las pasarelas a inspirar vidas
Campuzano, quien brilló en las pasarelas en los 90, también enfrentó una fuerte depresión que la llevó a ser internada en una clínica psiquiátrica en 2002.
Hoy, más de una década después de dejar atrás su momento más oscuro, ha renacido. Ahora comparte sus vivencias como conferencista, usando su historia para inspirar a otros y mostrando la fortaleza de la mujer en la que se ha convertido.
















