Mientras las llamas devoran el paisaje patagónico y la desesperación crece, una voz inesperada se alza desde el mundo del espectáculo. No es solo un cheque o una publicación en redes. Es Cazzu, la ‘Jefa del Trap’, quien decidió que su lugar estaba en el frente.
Colegas suyos como María Becerra hicieron un aporte económico, pero Cazzu se involucró de manera directa en la logística para equipar a las brigadas comunitarias.
Dejó momentáneamente los beats por los bomberos, cambiando la logística de sus giras por la de equipar a quienes arriesgan todo contra el fuego en Chubut. Su movimiento marca un antes y un después: el activismo que baja del escenario y se ensucia las manos donde más se necesita.
Más allá de los reflectores, su acción plantea una pregunta incómoda sobre el papel real de la fama en las crisis. Mientras algunos donan desde la distancia, ella optó por la primera línea, demostrando que a veces, el apoyo más valioso no es el que más brilla, sino el que llega directamente al corazón del desastre.
















