Cuando el ARMY mexicano declaró la guerra a los revendedores de BTS

He cubierto eventos masivos por años, pero lo que pasó con la preventa de BTS en México fue algo distinto. No era solo el típico caos de ventas agotadas. Esto tenía olor a ira colectiva cocinándose a fuego lento.

Los fans no se quedaron solo con las quejas ante Profeco por las fallas de Ticketmaster. Cuando vieron boletos revendidos a más de 100 mil pesos, algo se rompió. El ARMY mexicano mostró su otra cara: no solo la del fandom organizado para campañas benéficas, sino la del colectivo digital que sabe exactamente dónde apretar.

En redes sociales comenzaron a circular capturas, nombres, teléfonos y perfiles de algunas personas señaladas como revendedores.

Aquí es donde la historia da un giro oscuro. He visto campañas contra la reventa antes, pero esto escaló a un nivel personal y peligroso muy rápido. De repente, tenías reportes de gente inscrita en formularios de universidades privadas sin su consentimiento, o ‘ganando’ becas que nunca solicitaron.

Algunos lo celebraron como ingenio merecido. Otros, con más experiencia en estos lodos digitales, empezamos a ver las banderas rojas: suplantación de identidad, acoso. La línea entre la justicia fan y el delito se volvió borrosa.

Lo más revelador fue ver cómo el activismo positivo del ARMY –ese que mueve campañas sociales– tomó un camino distinto. La frustración por no tener respuesta concreta de la boletera los llevó a crear sus propias ‘soluciones’, difundiendo detalles personales y conversaciones privadas.

La lección aquí es clara: cuando las instituciones (como Ticketmaster) fallan en proteger una venta limpia, crean el caldo de cultivo perfecto para que la autodefensa digital se convierta en cacería de brujas. Los fans aprendieron que su poder organizativo puede ser arma de doble filo.

Temas Relacionados:

RELACIONADOS

Ultimas Publicadas

Matamoros

¿QUÉ PASO AYER?

Scroll al inicio