La noticia llegó como un susurro preocupante en el mundo del espectáculo. Verónica Castro, ícono de la televisión mexicana, está hospitalizada. Pero esto no es una simple visita médica rutinaria.
Según información confirmada por la periodista y amiga cercana Pati Chapoy, la actriz de 73 años enfrenta un malestar físico intenso. ¿La causa? Las secuelas de un evento traumático que muchos habían olvidado.
“Chapoy dijo que Verónica está lidiando con intenso malestar físico derivado de un evento traumático ocurrido hace más de dos décadas”,
Aquí es donde la historia da un giro investigativo. El origen se remonta a 2004, a la final de Big Brother VIP. Castro, entonces conductora del programa, sufrió un accidente montando un elefante. Más de veinte años después, ese momento sigue cobrando factura.
Los reportes indican que no se trata de una cirugía. Es una terapia especializada recomendada por médicos para aliviar dolores que, según Chapoy, la actriz siente “por todos lados”. La hospitalización sería por pocos días.
Esto plantea preguntas incómodas. ¿Por qué las secuelas aparecen con tanta fuerza dos décadas después? ¿Qué tipo de terapia tan específica requiere internamiento? La narrativa oficial habla de recomendación médica, pero el trasfondo sugiere una batalla silenciosa y prolongada contra las consecuencias físicas del pasado.
La revelación final es cruda: a veces, los espectáculos televisivos dejan marcas que nunca se transmiten por pantalla. El accidente del elefante no fue solo un momento bochornoso en un reality; fue el inicio de un padecimiento que, veinte años después, sigue exigiendo su precio.















