El Malilla alista show histórico en solitario tras conquistar Coachella

La escena está lista para un parteaguas. Tras hacer historia como el primer reguetonero mexicano en brillar en Coachella el año pasado, El Malilla se prepara para un desafío mayor: su primer concierto completamente propio.

El recinto elegido no podía ser menor. El Palacio de los Deportes será testigo de lo que el artista califica como un show “irrepetible”. Un punto de inflexión.

“Si el Malilla quiere volar, va a volar. Si quiere sacar una canción en sinfonía, lo vamos a hacer. Es un momento muy lindo. Va a ser un show irrepetible”, declaró Fernando Hernández, su nombre real, en conferencia de prensa.

La magnitud del proyecto habla del momento exacto de su carrera. No se trata solo de un concierto más. Es la afirmación de un artista que busca trascender el éxito viral y los festivales para construir algo duradero y propio.

Con un setlist monstruoso de 73 canciones —casi cuatro horas de espectáculo— promete cosas “nunca antes pensadas”. La libertad creativa de no estar limitado por la estructura de un festival es su combustible.

Pero el camino hasta este escenario no ha sido gratuito. Detrás del ritmo y la fama hay una cuenta de sacrificios que el chalquense paga a diario.

“El día de ayer fue el cumpleaños de mi papá, y fue el primero en donde no tuve que trabajar. Era muy triste no poder compartir un plato de comida con la persona que me educó, que me agarró la mano… Hay demasiados sacrificios”, compartió con una honestidad cruda.

Mientras construye este momento cumbre en la música, sus ambisiones no se detienen ahí. Tras su participación en la serie Ugly, explora abiertamente su faceta actoral.

Incluso se dijo dispuesto a aparecer en La Rosa de Guadalupe si Televisa lo llama. No hay puertas cerradas para este artista de 26 años que ve cada formato como un nuevo lienzo.

Y en medio de todo, una sombra pendiente: la relación con Yeyo. Tras su distanciamiento por disputas sobre pagos por B de Bellako, El Malilla no descarta un reencuentro.

“Pues en este momento de la vida estoy siendo más maduro… lo respeto como artista y el tiempo dirá”, finalizó, dejando una puerta entreabierta al futuro.

Así llega Fernando Hernández Flores a su noche más importante. No como una figura emergente de festivales, sino como un solista listo para redefinir su propio legado sobre el escenario más emblemático. La piña de cobre espera.

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