El romance que Tim Burton ayudó a crear en Beetlejuice

A veces, las mejores historias no están en el guion. Suceden entre toma y toma, en ese espacio mágico donde la ficción se mezcla con la vida real. Así comenzó todo para Catherine O’Hara y Bo Welch.

En 1987, el caótico universo de Beetlejuice fue el escenario. Ella daba vida a la excéntrica Delia Deetz. Él era la mente detrás de cada detalle visual que hacía única a la película. La química fue inmediata.

“Pasábamos tiempo juntos en el set, conversando y bromeando”, recordó O’Hara en entrevistas con People.

Pero hubo un pequeño problema: Welch era demasiado profesional. Seguía las reglas no escritas que separan al equipo técnico del elenco. La conexión era obvia para todos, menos para él para dar el primer paso.

Hasta que llegó el director. Tim Burton, observador como siempre, notó lo que todos veían.

Años después, Welch confirmó a Uproxx: “Burton habló conmigo y me sugirió que la invitara a salir”.

El empujón maestro funcionó. La invitación finalmente llegó durante el rodaje en Vermont, frente a la icónica casa que él mismo había ayudado a concebir. Para O’Hara, ese momento se convirtió en su recuerdo favorito de toda la producción.

Se casaron en 1992, formaron una familia y construyeron carreras brillantes por separado. Ella, una reina de la comedia. Él, un genio del diseño nominado al Oscar.

Y ahora, décadas después, el círculo se cierra. O’Hara vuelve a ser Delia Deetz en Beetlejuice Beetlejuice, otra vez bajo la dirección de Burton. En la alfombra roja de Venecia, caminó junto al hombre con quien lo empezó todo.

Una prueba de que a veces, las historias más perdurables no las escribe un guionista. Las escriben dos personas que se encuentran riendo entre fantasmas y paredes que cambian de color.

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