Pablo Moctezuma y su hija Frida Sofía cerraron el año juntos, compartiendo fiestas familiares. Una imagen que contrasta con la tormenta que vivieron hace casi cinco años.
El empresario fue interceptado en el aeropuerto de la Ciudad de México. Allí, entre el bullicio de los reporteros, prefirió centrarse en el presente de su hija.
“Frida la pasó increíble, se la pasó en Miami, con sus hermanos, superbien, está muy bien, ahorita está a todo dar, de maravilla, muy contenta”,
expresó Moctezuma. Confirmó que la joven se reunió con su familia paterna en diciembre y que se recupera de una lesión en el pie.
Pero hay un tema del que no quiso hablar. Cuando salió a relucir el nombre de Enrique Guzmán, el abuelo de Frida y cantante acusado por ella de abuso sexual cuando era menor, la respuesta fue cortante e irónica.
“¿Sigue ese señor vivo?”, no sé la verdad, la verdad creo que ya se liberó de todo eso”,
señaló Moctezuma. Una forma clara de marcar distancia y dejar atrás un capítulo doloroso.
Desde que Frida Sofía hizo públicas sus acusaciones en abril de 2021, su padre ha sido un pilar. Dijo enterarse de todo durante una entrevista de su hija y no ha dudado en calificar a su exsuegro como un hombre “desagradable”, “libidinoso” y “abusivo”.
Ahora, el enfoque parece estar en la reconstrucción. En celebrar que Frida está “muy bien” y en fortalecer esos lazos familiares que las polémicas intentaron romper.

















