Pues así como empezó, con un flechazo transnacional, se terminó. La historia de amor entre la productora mexicana Patricia Maya y el actor estadounidense Rob Schneider ha llegado a su fin después de 18 años. Un capítulo que comenzó como una promoción cinematográfica y se convirtió en una vida entrelazada entre dos culturas.
Todo arrancó cuando Rob vino a México a promocionar “El gran Stan”. Ahí se conocieron. La chispa saltó al instante, a pesar de que él le llevaba 26 años. Pero no se lanzaron de cabeza. Como contó Patricia a EL UNIVERSAL en 2023:
“Tardamos en salir, hablábamos a distancia, por correo electrónico; luego fue esperar para casarnos (cuatro años) y tener hijos, lo llevamos todo tranquilo, con calma”.
Ella fue la que dio el gran salto geográfico. Se mudó de país. Y aunque creía que su inglés era decente, pronto se dio cuenta de que muchas cosas se le escapaban. Así que se apuntó a clases. Rob, por su parte, nunca llegó a dominar del todo el español.
Pero encontraron un lenguaje común: el humor. Juntos intentaron crear proyectos que funcionaran en ambos mercados. Como la serie Rob o la película ¡Qué viaje con papá!. Patricia explicaba su filosofía:
“Yo quería una comedia con ambos humores, que son diferentes, porque es cierto que los mexicanos nos reímos de lo que le pasa a los demás”.
Su colaboración más reciente fue en 2022, cuando codirigieron la comedia Amor es amor en locaciones de la Ciudad de México. Una producción para Paramount+ que, por razones no muy claras, nunca vio la luz.
En los últimos años, Patricia también aportó su toque a la escritura de la serie Los Colorado, buscando darle un aire más internacional al humor.
Hubo una época en la que ella luchó por ser reconocida por su propio trabajo, no solo como “la esposa de Rob”. Pero con el tiempo llegó a una conclusión personal:
“Dije: ‘a quién le importa eso, estoy haciendo lo que quiero, a nadie debo demostrarle nada, es mi vida’. Soy mamá de tiempo completo también, me dedico a disfrutar la vida y a ver proyectos juntos”.
Hoy ese “juntos” ya es parte del pasado. Después de casi dos décadas, el viaje compartido entre Mérida y Hollywood ha terminado.

















