El presupuesto récord que convirtió a ICE en una fuerza policial nacional

He cubierto políticas de inmigración durante años, y lo que estamos viendo ahora no tiene comparación. Recuerdo cuando el presupuesto de ICE rondaba los 10 mil millones anuales. Hoy, gracias al proyecto de ley republicano, la cifra se triplicó.

“No creo que la gente tenga una idea de la magnitud”, declaró Bobby Kogan, exasesor de la Oficina de Presupuesto.

Tiene razón. En mis primeros años reportando, ICE era principalmente una agencia fronteriza. Ahora es algo distinto: una presencia policial federal en Minneapolis, Los Ángeles, Chicago… ciudades donde antes su actividad era mínima.

Las imágenes de agentes con uniformes tácticos yendo puerta por puerta son nuevas. La muerte de Renee Good en Minneapolis durante una redada encendió las alarmas. He visto cómo estas operaciones fracturan comunidades donde antes existía cierta calma.

“Estamos viendo a ICE de una manera que nunca antes habíamos visto”, afirmó Kogan.

El dinero fluye casi sin control. La ley puso el gasto en piloto automático hasta 2029. ICE recibió 30 mil millones para operaciones y 45 mil millones más para centros de detención.

“Lo primero que viene a la mente es que el gasto a este nivel típicamente se hace en el ámbito militar”, observó Kathleen Bush-Joseph del Instituto de Políticas de Migración. “Trump está militarizando el control de inmigración”.

La meta oficial es clara: 100 mil detenciones diarias, un millón de deportaciones anuales. Han reclutado 12 mil nuevos agentes, duplicando la fuerza en meses.

Pero aquí está la lección que he aprendido: el dinero compra capacidad, no necesariamente eficacia ni aprobación pública. Una encuesta AP-NORC muestra que el apoyo a las políticas de Trump sobre inmigración ha bajado desde que asumió el cargo.

“El sentimiento público lo es todo”, indicó la representante Nydia M. Velázquez.

Los demócratas intentan imponer límites -prohibir arrestos cerca de hospitales o iglesias- pero con el Congreso controlado por republicanos, tienen poco margen. Algunos, como el senador Ruben Gallego, van más allá:

“Creo que ICE necesita ser completamente desmantelado”, señaló Gallego en CNN. “La gente quiere una policía que persiga a los criminales”, no “este escuadrón de matones”.

Mientras tanto, las redadas continúan. Reportes indican que ciudadanos estadounidenses también han sido detenidos por error. La Corte Suprema permitió usar la raza como factor único en paradas migratorias, lo que abre puertas peligrosas.

He visto ciclos políticos antes, pero esta escala es diferente. El proyecto de ley no solo financia operaciones actuales -sienta las bases para los próximos años. Cuando cubrí las deportaciones bajo Obama, los números eran altos pero el enfoque era distinto.

Ahora hay un ejército creciente con fondos garantizados hasta el final del posible segundo mandato de Trump. La pregunta real no es si pueden arrestar más personas, sino qué tipo de país crea esta fuerza permanente y qué pasa cuando cambie el gobierno.

Los datos oficiales dicen que han deportado a 600 mil personas y que 1.9 millones se “autodeportaron”. Los cruces fronterizos bajaron a mínimos históricos.

Pero en las calles, la tensión es palpable. Las protestas no cesan. Trump amenazó con invocar la Ley de Insurrección para sofocarlas.

Al final del día, esto va más allá de números o presupuestos. Se trata del tipo de aplicación migratoria que Estados Unidos está normalizando -y del legado institucional que quedará mucho después de que esta administración termine.

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