La verdad oculta tras la muerte de Baby Rider en Irán

La historia oficial decía que fue un accidente de moto. Pero los documentos, los testimonios y las balas cuentan otra cosa muy distinta.

Diana Bahadori, la influencer de 19 años conocida como ‘Baby Rider’, murió la noche del 8 de enero en Gorgan. Las autoridades iraníes dijeron que se trató de un choque. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos tienen pruebas de que recibió al menos dos impactos de bala durante una protesta.

“El incidente de Diana se debió a un choque. Su familia se encuentra en profundo luto. Por favor, eviten crear rumores”, decía un comunicado atribuido a su familia.

Pero aquí está el dato clave: ese comunicado fue una condición impuesta por las autoridades para entregar el cuerpo, según documentaron The Standard y el Grupo Hyrcani de Derechos Humanos. La familia tuvo que elegir entre mentir o no poder enterrar a su hija.

Diana no era una manifestante cualquiera. Con casi 200 mil seguidores en Instagram, desafiaba al régimen subiendo videos manejando motos potentes y mostrándose sin el velo obligatorio. Su perfil era un símbolo para una juventud harta de restricciones.

Su muerte no es un caso aislado. Según HRANA, la represión ha dejado más de 2,500 personas muertas desde finales de diciembre. Amnistía Internacional documentó algo sin precedentes: el uso de ametralladoras contra civiles.

Lo que comenzó como una investigación sobre la muerte de una influencer revela un patrón sistemático: silenciar a las voces disidentes, presionar a las familias y manipular la narrativa pública. La verdad sobre Baby Rider expone hasta dónde llega el régimen para mantener el control.

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