El panorama para América Latina y el Caribe es complicado. El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva lanzó una advertencia clara este miércoles desde Panamá.
Dijo que la región vive su peor momento de retroceso en integración. La falta de coordinación política y los consensos rotos están pasando factura.
“Vivimos hoy uno de los momentos de mayor retroceso en materia de integración”, dijo el mandatario durante el Foro Económico Internacional del Banco de Desarrollo de América Latina.
La fragmentación actual, según Lula, nos debilita frente a grandes desafíos. Habló de retos geopolíticos, económicos y climáticos donde una voz unida haría la diferencia.
“Pasamos de reunión en reunión rellenas de ideas e iniciativas que nunca salen del papel”, agregó con frustración.
El resultado es una parálisis palpable. La única organización que agrupa a todos los países latinoamericanos y caribeños está estancada, sin poder actuar.
Lula puso un ejemplo concreto sobre esta inacción colectiva.
“CELAC no ha sido capaz de producir ni siquiera una única declaración contra intervenciones militares ilegales que afectan nuestra región”, mencionó.
Aunque no nombró directamente el reciente ataque en Venezuela, su mensaje fue claro: la fuerza nunca será la solución para los problemas del hemisferio.
Para el líder brasileño, hay un modelo a seguir. Mirar a la Unión Europea como referente positivo y aprovechar el enorme potencial energético regional son claves.
Hablamos de reservas de petróleo, gas, biocombustibles y energías limpias como la nuclear, eólica y solar.
“Podríamos superar divergencias ideológicas y construir alianzas sólidas… Seguir divididos nos hará a todos más frágiles”, advirtió.
En el mismo foro estuvieron otros mandatarios como los de Colombia, Ecuador, Bolivia y Guatemala. También estuvo el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, quien dio una visión diferente.
Kast destacó los momentos en que Estados Unidos fue un socio para el desarrollo regional. En un mundo con más proteccionismo, dijo que los viejos paradigmas ya no bastan.

















