Machado en la Casa Blanca mientras Trump apuesta por Rodríguez

La visita tenía todos los ingredientes de un guion político previsible: la líder opositora venezolana, largamente perseguida, finalmente logra una audiencia con el presidente más poderoso del mundo. Pero detrás del almuerzo del jueves entre María Corina Machado y Donald Trump se esconde una realidad mucho más compleja y un giro estratégico que podría redefinir el futuro de Venezuela.

“Trump esperaba una discusión positiva”, declaró la secretaria de prensa Karoline Leavitt, calificando a Machado como “una voz notable y valiente”.

Las palabras eran cálidas, pero las acciones han sido frías. Este periodista ha revisado declaraciones y movimientos clave. Mientras Machado almorzaba en Washington, la administración Trump ya había señalado su disposición a trabajar con Delcy Rodríguez, la presidenta interina que fue vicepresidenta de Nicolás Maduro.

¿Por qué este cambio? La pista está en el petróleo. Las fuerzas estadounidenses incautaron otro petrolero sancionado en el Caribe, parte de un esfuerzo mayor por controlar los recursos venezolanos tras la captura y extradición de Maduro a Nueva York.

“Tuvimos una llamada larga. Discutimos muchas cosas”, dijo Trump sobre Rodríguez. “Creo que nos estamos llevando muy bien con Venezuela”.

El contraste no puede ser más claro. Horas después de que las tropas estadounidenses tomaran Caracas, Trump desestimó públicamente a Machado: “Sería muy difícil para ella ser la líder. No tiene el apoyo ni el respeto dentro del país”.

Machado ha jugado sus cartas con cuidado, incluso ofreciendo compartir su Premio Nobel de la Paz con Trump—una oferta rechazada por el Instituto Nobel. Pero su estrategia de decades, desde aquel famoso apretón de manos con George W. Bush en 2005 hasta movilizar millones contra Maduro en 2024, parece chocar ahora con una cruda realidad geopolítica.

La revelación aquí es dura: para Washington, la estabilidad y el acceso al petróleo podrían pesar más que el respaldo a una figura opositora histórica. Trump respalda a Rodríguez porque ella garantiza continuidad operativa y cooperación. Machado representa un salto al vacío.

Mientras ella planeaba su reunión en el Senado, Rodríguez liberaba presos políticos “a instancias del gobierno de Trump”. El mensaje es tácito pero claro: la realpolitik ha ganado. La lucha por la democracia en Venezuela acaba de entrar en una fase nueva y menos idealista.

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