Minneapolis, Minnesota.– El alcalde Jacob Frey calificó como “ridícula e inconstitucional” la posibilidad de que el gobierno federal envíe soldados en servicio activo a Minnesota para apoyar las redadas migratorias que se han intensificado durante las últimas semanas.
Desde inicios de enero, las Ciudades Gemelas de Minneapolis y St. Paul han sido escenario de protestas diarias luego de que el Departamento de Seguridad Nacional reforzara sus operativos con la llegada de más de 2,000 agentes federales. Las manifestaciones han sido, en su mayoría, pacíficas, de acuerdo con autoridades locales.
Ante los rumores de un eventual despliegue militar, el Pentágono ordenó que aproximadamente 1,500 soldados con base en Alaska permanezcan listos para ser enviados a Minnesota si fuera necesario. Se trata de dos batallones de infantería de la 11ª División Aerotransportada del Ejército, especializados en operaciones en climas árticos.
Funcionarios de defensa, que hablaron bajo condición de anonimato, señalaron que las tropas solo serían movilizadas si el presidente Donald Trump invoca la Ley de Insurrección, una legislación del siglo XIX que permite el uso del ejército para controlar disturbios internos. Sin embargo, la amenaza de aplicar esta medida se ha enfriado por el momento.
El alcalde Frey insistió en que no existe justificación para una intervención militar y exhortó a los manifestantes a mantener la calma. “Miles de ciudadanos están ejerciendo su derecho a la libertad de expresión y lo están haciendo de manera pacífica. No vamos a responder al caos con más caos”, afirmó durante una entrevista en el programa State of the Union de CNN.
Mientras tanto, el gobernador de Minnesota, Tim Walz, movilizó a la Guardia Nacional estatal como medida preventiva, aunque hasta ahora no se han desplegado unidades en las calles.
El descontento social ha alcanzado a distintos sectores. El domingo, decenas de trabajadores postales marcharon por un vecindario donde agentes migratorios han sido vistos con frecuencia. Con consignas como “Protejan nuestras rutas. ICE Fuera”, los manifestantes denunciaron lo que consideran abusos durante los operativos.
Peter Noble, uno de los participantes, aseguró haber presenciado a agentes conduciendo de forma imprudente y poniendo en riesgo a la población. Las protestas también han recordado el caso de Renee Good, una ciudadana estadounidense y madre de tres hijos que murió el pasado 7 de enero durante una confrontación con un agente federal.
En contraste, el líder republicano de la mayoría en la Cámara de Representantes, Tom Emmer, pidió al gobernador Walz moderar sus declaraciones y colaborar con las fuerzas del orden. “Los agentes están haciendo su trabajo y no son personas malintencionadas”, declaró a una estación de radio local.
La tensión ha derivado en episodios de confrontación. En redes sociales se han difundido videos que muestran a policías utilizando gas pimienta y realizando detenciones por la fuerza. Sin embargo, el viernes 16 de enero un juez federal dictaminó que las autoridades no pueden detener ni usar gas lacrimógeno contra manifestantes pacíficos que no estén obstruyendo operativos.
El panorama en Minnesota continúa siendo incierto. Mientras las redadas migratorias siguen generando rechazo, las autoridades locales insisten en que la respuesta debe mantenerse dentro del marco legal y sin recurrir a la militarización.















