Siria anuncia alto al fuego con milicias kurdas tras ofensiva

Después de más de una década, el mapa del noreste de Siria cambió en cuestión de días. El gobierno en Damasco anunció este domingo un alto al fuego con las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), la milicia liderada por kurdos que controlaba esa región. Básicamente, el ejército nacional tomó casi el control total del país.

La noticia llega tras semanas de tensión que explotaron a principios de mes. Las fuerzas gubernamentales avanzaron hacia el este, y las FDS parecieron retirarse tras enfrentamientos en la provincia de Alepo. La pregunta ahora es: ¿qué significa realmente este acuerdo?

Horas después del anuncio oficial, el líder de las FDS, Mazloum Abdi, lo confirmó en un video. Dijo que su grupo aceptó el trato para “detener el derramamiento de sangre”, que incluye su retirada de Raqqa y Deir el-Zour.

“Explicaremos los términos del acuerdo a nuestro pueblo en los próximos días”, añadió Abdi.

El Ministerio de Defensa sirio ordenó detener los combates en las líneas del frente. Pero los detalles son lo crucial aquí.

Desde que Bashar Assad fue derrocado a finales del año pasado, los nuevos líderes han tenido problemas para imponer su autoridad en todo el país. Ya hubo un pacto en marzo para fusionar a las FDS con el ejército, pero fracasó. Esta vez es diferente.

Con este avance, Damasco afirma haber tomado el control de zonas clave: campos de petróleo y gas, presas a lo largo del Éufrates y cruces fronterizos. Son los puntos neurálgicos económicos y estratégicos.

La agencia estatal SANA mostró al presidente Ahmad al-Sharaa firmando el acuerdo. Curiosamente, Abdi no estuvo presente físicamente; su firma estaba en el documento, pero él no. Al-Sharaa explicó a los periodistas que Abdi no pudo viajar por mal tiempo y que llegarían a un acuerdo por teléfono.

“Es una victoria para todos los sirios de todos los orígenes”, dijo al-Sharaa en Damasco. “Esperamos que Siria termine su estado de división y avance hacia un estado de unidad y progreso”.

Las reacciones internacionales llegaron rápido. Ambas partes son aliados clave de Washington. El enviado estadounidense Tom Barrack se reunió con al-Sharaa este mismo domingo mientras las fuerzas gubernamentales entraban en Raqqa.

Barrack elogió el acuerdo públicamente.

“Este acuerdo y alto el fuego representan un punto de inflexión crucial, donde antiguos adversarios abrazan la asociación sobre la división”, escribió Barrack en X (antes Twitter).

¿Y qué pasa con las FDS? El acuerdo estipula su desmantelamiento. Sus fuerzas se integrarán al ejército y agencias de seguridad sirias, y algunos oficiales recibirán puestos altos en instituciones estatales. Pero tendrán que ceder territorio: Raqqa, Deir el-Zour, sus cruces fronterizos y sus recursos energéticos.

La provincia de Hassakah solo devolverá su administración civil a Damasco. Y algo importante: las agencias kurdas que gestionaban prisiones y campamentos llenos de combatientes del Estado Islámico detenidos también serán entregadas.

El presidente dice que todo esto se hará gradualmente, empezando por el cese de hostilidades. No hay un cronograma claro aún.

En la práctica, la ofensiva fue rápida. Tras choques iniciales en Alepo, Abdi había dicho que sus tropas se retirarían al este del Éufrates. Al-Sharaa emitió incluso un decreto para fortalecer derechos kurdos. Parecía que iba según lo planeado… hasta que no.

Estallaron nuevos enfrentamientos. El ejército sirio tomó Tabqa y siguió hacia Raqqa.

Un alto funcionario sirio —que habló bajo condición de anonimato— explicó por qué: las FDS dijeron que se retirarían antes de las 7:00 a.m., pero no lo hicieron. Eso desencadenó el avance.

Clanes árabes armados en Raqqa y Deir el-Zour, que nunca apoyaron mucho a las FDS, respaldaron a Damasco. Al caer la noche, las FDS habían perdido grandes extensiones de territorio e infraestructura vital.

Es irónico recordar que fueron estas mismas FDS quienes tomaron Raqqa del Estado Islámico en 2017, derribando su llamado Califato. En su momento, Raqqa fue declarada capital del EI.

Un reportero de Associated Press en la zona describió convoyes militares entrando en Raqqa siendo recibidos por residentes. Las FDS parecían haberse retirado.

La escena en las calles fue intensa. Multitudes celebraron hasta altas horas, ondeando banderas sirias, lanzando fuegos artificiales e incluso disparando al aire.

“Hoy, todos nacen de nuevo”, dijo Yahya Al Ahmad entre los festejantes.

Pero no todo es celebración. Familias kurdas que vivían en áreas ahora capturadas huyeron hacia Qamishli, una ciudad aún controlada por las FDS. Muchas ya habían sido desplazadas varias veces durante estos 14 años de guerra civil. Un centro cultural se convirtió en refugio temporal.
En Qamishli, los ánimos están divididos. Hay esperanza, pero también mucho escepticismo.

“Los kurdos se han convertido en víctimas

de acuerdos internacionales y engaños internacionales”, resaltó Goran Ibrahim, un médico. “Con respecto a este acuerdo, la parte positiva es el fin de los combates entre árabes y kurdos en la región”.La última palabra quizás la tenga la diplomacia. El embajador sirio ante la ONU, Ibrahim Olabi, le dijo a AP: “> Realmente este es ahora un momento para demostrar que los sirios son capaces de dejar de lado las diferencias y avanzar… Es una victoria para Siria”.
Queda por ver si esas palabras se materializan sobre el terreno
, o si este es solo otro capítulo inestable en una guerra interminable.

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