La propuesta del presidente estadounidense Donald Trump para crear una Junta de Paz está reconfigurando el panorama diplomático. Más de veinte naciones ya han confirmado su participación, aunque varias potencias europeas han declinado la invitación.
Originalmente concebida como un grupo reducido para supervisar el alto al fuego en Gaza, la iniciativa ha ampliado sus ambiciones. Trump ahora visualiza este organismo como un mediador global de conflictos, lo que supone un desafío directo al rol tradicional de las Naciones Unidas.
“Vamos a tener, creo, más de 50” países que se unirán, afirmó Trump la semana pasada a los periodistas.
Países que han aceptado
- Argentina, Albania, Armenia
- Azerbaiyán, Bahréin, Bielorrusia
- Bulgaria, Camboya, Egipto
- El Salvador, Hungría, Indonesia
- Jordania, Kazajistán, Kuwait
- Kosovo, Marruecos, Mongolia
- Pakistán, Paraguay, Qatar
- Arabia Saudita, Turquía
- Emiratos Árabes Unidos
- Uzbekistán y Vietnam
Países que no participarán
- Canadá (invitación revocada)
- Francia y Alemania
- Grecia e Italia
- Noruega y Eslovenia
- Suecia y Gran Bretaña
- Ucrania también se mantiene fuera por ahora.
Todavía indecisos
Entre los que evalúan su participación se encuentran China e India. También Rusia y Singapur están considerando la propuesta. La Comisión Europea también figura entre los invitados pendientes de respuesta.
Esta movida diplomática refleja un intento por crear nuevas arquitecturas de diálogo fuera de los canales tradicionales. La composición final determinará si esta junta puede realmente convertirse en una alternativa viable a los mecanismos existentes.
















