Las calles de Dinamarca y Groenlandia se llenaron de gente con un mensaje directo para Donald Trump. Miles pidieron que deje en paz la isla, en una explosión de orgullo tras semanas de tensión.
El eslogan “Hagan que América se vaya”, una clara respuesta al famoso MAGA, resonó frente al Ayuntamiento de Copenhague. La marcha terminó en la Embajada de Estados Unidos, pero el ex presidente no parece dispuesto a ceder.
Todo lo contrario. Desde su plataforma digital, anunció aranceles del 10% contra ocho países europeos a partir del 1 de febrero. La lista incluye a Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Países Bajos y Finlandia.
“Hasta que se llegue a un acuerdo para la compra total de Groenlandia”, afirmó Trump.
La medida es su respuesta a que estos países enviaran tropas a la isla. Italia se salvó, ya que su primera ministra Giorgia Meloni aclaró que Roma solo actuaría dentro del marco de la OTAN.
La amenaza no termina ahí. Trump advirtió que los aranceles podrían subir al 25% desde el 1 de junio de 2026 si no hay un acuerdo. Dijo que los europeos han asumido “un nivel de riesgo insostenible”.
La reacción en Bruselas fue inmediata. Los líderes de la UE, Antonio Costa y Ursula von der Leyen, lanzaron una advertencia conjunta.
“Los aranceles aduaneros comprometerían las relaciones transatlánticas y podrían desencadenar una peligrosa espiral descendente”, aseguraron. “Europa permanecerá unida en la defensa de su soberanía”.
Emmanuel Macron fue contundente: “Las amenazas son inaceptables”. Prometió una respuesta unida y coordinada. Alemania habló de dar “respuestas apropiadas en el momento oportuno”.
Desde Londres, Keir Starmer calificó la medida como “completamente errónea”. Dinamarca dijo recibir el anuncio con “sorpresa” y explicó que el aumento militar en Groenlandia busca mejorar la seguridad en el Ártico, algo que el propio Trump había pedido.
Mientras tanto, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ya tenía agendada una reunión urgente para este lunes con autoridades danesas y groenlandesas. La Alianza atraviesa un grave impasse.
La idea de una operación aliada en el Ártico similar a las realizadas en Europa del Este se considera “prematura”. Una fuente cercana al asunto fue clara:
“Lo que se ha escrito hasta ahora va mucho más allá de la situación actual”.
La paradoja está en el mando. El Comandante Supremo Aliado en Europa (SACEUR) es el general estadounidense Alexus Grynkewich. Es muy improbable que actúe contra las órdenes del ex presidente que lo puso allí.
Rutte intenta mantener una postura oficial: “La OTAN está evaluando activamente cómo seguir mejorando nuestra seguridad en el Ártico”. Pero esa posición se vuelve más difícil cada día que pasa.
Las protestas buscan algo más profundo. La asociación Uagut, uno de los organizadores, lo explicó así:
“Pretenden enviar una señal clara y unificada de respeto por la democracia y los derechos humanos fundamentales”.
Las manifestaciones también se replicaron en Aarhus, Aalborg, Odense y Nuuk, la capital groenlandesa. Allí incluso marchó el primer ministro local, Jens-Frederik Nielsen.
En paralelo, una delegación de legisladores estadounidenses visitó Copenhague para mostrar solidaridad. El senador demócrata Chris Coons fue directo:
“No existe ninguna amenaza” a la seguridad que justifique la postura de Trump.
Coons habló de buscar mejores formas de invertir en la seguridad del Ártico junto a los aliados. Una visión que choca frontalmente con la del ex presidente y su gente.


















